10.0 El duelo no es lineal: cómo entender los altibajos emocionales

Karen Bejar & Paola Renero

December 30, 2025

Entrevista de Tanatóloga Karen Bejar a Tanatóloga Paola Renero

Cuando una persona pierde a alguien, a veces siente que avanza… hasta que un día, sin previo aviso, vuelve a llorar como el primer día. ¿Te ha pasado? Quizá pensaste que el duelo era un camino recto, una lista de etapas para ir tachando. Negación, enojo, tristeza, aceptación. Una especie de checklist emocional. Pero la realidad es otra: el duelo no se ordena, se atraviesa. Cada persona lo vive a su ritmo, con sus batallas internas y con una intensidad distinta.

Si alguna vez te preguntaste: “¿Por qué sigo sintiéndome así?”, “¿Será que estoy mal por no superarlo aún?”, este artículo es para ti. Aquí exploramos por qué no estás roto: estás procesando. Y tu proceso merece respeto, tiempo y compasión.

¿Por qué el duelo no avanza en línea recta?

Las famosas “etapas del duelo” se han interpretado durante años como una ruta obligatoria. Pero no son rígidas, no son lineales y no son obligatorias. Algunas personas se saltan etapas, otras las viven de manera desordenada y otras descubren emociones nuevas que no estaban en el modelo tradicional.

Incluso cuando crees que ya llegaste a la aceptación y tu vida empieza a tomar forma, llegan las llamadas fechas detonantes: cumpleaños, Navidad, aniversarios, Día de Muertos… momentos que actúan como recordatorios inesperados y te regresan a emociones que creíste superadas.

Pero no es un retroceso. Es simplemente otra agua que cae en la misma regadera: el mismo espacio, pero otro momento, otra intensidad y otra versión de ti.

Señales que indican que aún no estás integrando tu duelo

Aunque sientas que estás “mejor”, existen focos rojos que revelan que el duelo aún está activo:

  • Dificultad para hablar del tema o resistencia emocional.

  • Evitar rituales funerarios.

  • Insomnio persistente sin causas claras.

  • Aislamiento social o irritabilidad constante.

  • Culpa o desesperanza sostenida.

  • Sensación de que la vida se volvió gris y sin matices.

El cuerpo también habla: cansancio constante, dolor físico, falta de apetito o tensión emocional son indicadores de que algo dentro aún necesita ser atendido.

El papel de las emociones en el duelo

Somos expertos en reprimir emociones, pero en el duelo eso no funciona. Las emociones surgen sin pedir permiso:

  • La tristeza aparece como un recordatorio de que algo cambió.

  • El enojo surge como una búsqueda de respuestas.

  • El llanto es una forma natural de desintoxicación emocional.

Decirle a alguien “ya no llores” es como pedirle “ya no sudes”. Las lágrimas no salen para incomodar: salen porque el alma necesita hablar.

¿Cuál es la etapa más difícil del duelo?

No existe una etapa universalmente más difícil. Todo depende de la emoción con la que más te resistas a conectar.

  • Para algunas personas, el enojo es la camiseta más cómoda.

  • Para otras, la tristeza es la emoción más evitada porque fue asociada con debilidad.

  • En muchos casos, detrás del enojo hay una tristeza profunda pidiendo espacio.

La etapa más compleja es, casi siempre, la que te da miedo sentir.

Mitos frecuentes que dañan el proceso de duelo

Estos son algunos de los mitos más dañinos:

  • “Tienes que ser fuerte.”

  • “El tiempo lo cura todo.”

  • “Si lloras, no lo dejas descansar.”

  • “Solo lloras para llamar la atención.”

  • “Ya pasaron tres meses, ya deberías estar bien.”

El tiempo no cura nada por sí solo. Lo cura lo que haces dentro del tiempo. Cada proceso necesita cuidado, paciencia y espacios seguros para expresar.

El impacto de los comentarios de los demás

Muchas personas minimizan sin querer:

  • “A mí me duró menos.”

  • “Ya estaba grande.”

  • “Tú puedes, sé fuerte.”

La mejor forma de acompañar a alguien en duelo no es hablar, sino sentarse a su lado, tomar su mano y preguntar: “¿Qué necesitas hoy?”

El enojo y la necesidad de respuestas

El duelo trae preguntas que nadie puede contestar. Queremos respuestas tangibles, pero muchas veces lo único que encontramos son “respuestas vacías”. Aceptar que no todo se puede resolver es parte del proceso.

El papel de la espiritualidad en el duelo

La espiritualidad no es religión. Es la conexión contigo mismo.
No debe ser impuesta. Debe ser elegida.

Elementos como la gratitud, el perdón, la reflexión interna y la fe personal pueden ayudar a procesar el dolor y a diseñar un “nuevo corazón” que pueda recibir amor y paz.

¿Cómo diferenciar un duelo sano de un duelo patológico?

Un duelo sano se mueve. A veces sube, a veces baja.

Un duelo patológico se queda en el mismo punto por demasiados meses:

  • Misma tristeza.

  • Misma desesperanza.

  • Misma indiferencia.

  • Misma desconexión con la vida.

La permanencia es la alarma.

Herramientas prácticas para transitar el duelo

Estas son herramientas concretas y aplicables:

  1. Reconocer tu proceso

    Nombrarlo es el primer paso para no pelearte con él.

  2. Autocuidado básico

    Dormir, comer, bañarte, tender tu cama. Parecen detalles, pero cambian tu día.

  3. Red de apoyo consciente

    Haz tu lista de personas que sí pueden acompañarte. No todos saben hacerlo.

  4. Acompañamiento tanatológico

    Un profesional puede ser el espacio seguro que necesitas para avanzar.

Quédate con esta idea final

No estás obligado a superar nada. Lo que viviste no se borra, pero sí puedes resignificarlo. El duelo no es regresar a quien eras antes: es convertirte en quien eres después. Es honrar la ausencia sin dejar de elegir la vida.

Si este contenido tocó algo en ti, confía: estás avanzando, aunque cueste verlo.

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