Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Angélica García
Cuando una persona adulta mayor comienza a presentar limitaciones físicas, es natural que la familia quiera ayudarla en todo.
Sin embargo, ayudar no siempre significa hacer las cosas por ella.
Existe una diferencia importante entre cuidar y acompañar. Mientras cuidar puede implicar realizar determinadas actividades que la persona ya no puede hacer por sí misma, acompañar significa estar presente y brindar apoyo sin quitarle innecesariamente su autonomía.
Para muchos adultos mayores, conservar la posibilidad de bañarse, vestirse, comer, caminar, recoger un plato o realizar pequeñas actividades cotidianas representa mucho más que una tarea.
Significa continuar sintiéndose capaces, independientes y parte activa de su propia vida.
¿Cuál es la diferencia entre cuidar y acompañar a un adulto mayor?
Acompañar a una persona mayor no significa dejarla sola frente a sus dificultades.
Significa reconocer qué puede hacer por sí misma y permitirle conservar esas capacidades el mayor tiempo posible.
En cambio, cuando la familia comienza a realizar automáticamente todas las actividades por ella, puede generar una dependencia que quizá todavía no era necesaria.
Por ejemplo, si una persona todavía puede llevar su plato a la cocina, aunque lo haga lentamente, no necesariamente necesita que alguien lo haga por ella.
La familia puede permanecer cerca y ayudar si existe algún riesgo, pero también permitir que conserve esa pequeña parte de independencia.
Transcripción
El peor error es hacer sentir inútil a quien todavía puede vivir
"No quiero que me cuiden, quiero que me acompañen. Ella era muy clara en eso, ¿no? No vengo a que me cuiden y que me hagan todo, vengo. Y mi mamá fue una mujer totalmente, hasta el último día de su vida, fue una persona totalmente independiente, ¿sí? A pesar de sus limitaciones que tenía, ella se bañaba todavía, se arreglaba, comía bien, o sea, hacía todo ella solita, ¿no? Creo que, si bien tenemos que ir reconociendo cómo van cambiando sus capacidades, también tenemos que permitirles que hagan lo más que puedan, que los adultos mayores, porque de pronto nosotros damos por hecho que no puede algo. Entonces, no, bueno, ya mejor yo te traigo el plato, ¿no? Y si ella quiere ir con sus dificultades, recoger el plato y llevarlo, hay que permitirles que hagan lo más que puedan, que hagan de verdad. No los hagamos dependientes y no los hagamos que se sientan inútiles."
Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Angélica García
La importancia de conservar la autonomía en los adultos mayores
La autonomía es una parte importante del bienestar de una persona mayor.
Poder decidir qué ropa ponerse, qué comer, cuándo bañarse o realizar determinadas actividades puede ayudarle a conservar la sensación de control sobre su vida.
Cuando la familia interviene constantemente, incluso con buenas intenciones, puede transmitir un mensaje involuntario:
"Tú ya no puedes hacerlo."
Con el tiempo, esto puede hacer que la persona deje de intentar realizar actividades que todavía tiene capacidad para hacer.
Por eso es importante ayudar cuando realmente sea necesario y permitir cuando todavía sea posible.
No todo lo que hace lentamente significa que no puede hacerlo
Uno de los errores más comunes al acompañar a una persona mayor es confundir lentitud con incapacidad.
Tal vez tarda más en caminar.
Tal vez necesita más tiempo para vestirse.
Tal vez le cuesta trabajo levantarse.
Tal vez tarda más en comer.
Eso no significa necesariamente que haya perdido por completo la capacidad para hacerlo.
La familia puede sentir la necesidad de acelerar las cosas y terminar haciéndolas por ella.
Sin embargo, permitirle hacerlo a su propio ritmo puede ayudar a conservar su independencia.
Acompañar también significa respetar sus decisiones
Una persona mayor sigue teniendo preferencias, opiniones y deseos.
La edad no elimina la necesidad de tomar decisiones sobre la propia vida.
Por eso, antes de hacer algo por ella, puede ser útil preguntar:
"¿Quieres que te ayude?"
En lugar de asumir:
"Yo lo hago porque tú ya no puedes."
Esta pequeña diferencia puede cambiar completamente la manera en que la persona percibe el acompañamiento.
¿Cómo evitar generar dependencia innecesaria?
La familia puede comenzar por observar qué actividades puede realizar todavía el adulto mayor.
Después, identificar aquellas en las que realmente necesita ayuda.
Por ejemplo:
Permitirle elegir su ropa.
Dejar que coma por sí mismo si puede hacerlo.
Permitir que se arregle a su propio ritmo.
Dejar que camine cuando sea seguro.
Permitirle recoger objetos ligeros.
Preguntarle antes de ayudar.
Adaptar los espacios para facilitar su movilidad.
Ofrecer apoyo únicamente cuando lo necesite.
La intención no es dejarlo solo.
Es acompañarlo sin sustituir todas sus capacidades.
Reconocer los cambios en sus capacidades también es importante
Respetar la autonomía no significa ignorar las limitaciones que pueden aparecer con la edad o una enfermedad.
Las capacidades pueden cambiar progresivamente.
Una actividad que antes realizaba fácilmente puede comenzar a representar un riesgo.
Por eso es importante observar.
Si existe dificultad para caminar, problemas de equilibrio, pérdida importante de fuerza o alguna alteración cognitiva, puede ser necesario adaptar la manera de acompañarlo.
La clave está en encontrar un equilibrio entre seguridad y autonomía.
Cuidar no significa hacer sentir inútil a la persona
Cuando una persona pierde progresivamente su independencia, puede experimentar sentimientos difíciles.
Puede pensar que ya no sirve.
Que es una carga.
Que todo el mundo tiene que hacer las cosas por ella.
Por eso, la manera en que la familia ayuda también importa.
No es lo mismo decir:
"Tú ya no puedes, yo lo hago."
Que decir:
"¿Quieres que te ayude con esto?"
La segunda expresión reconoce su capacidad de decidir y mantiene su dignidad.
La familia también necesita aprender a soltar el control
A veces la dificultad no está únicamente en el adulto mayor.
También está en la familia.
Los hijos pueden tener miedo de que sus padres se caigan, se lastimen o cometan algún error.
Ese miedo puede llevarlos a intervenir constantemente.
Pero proteger no significa controlar cada movimiento.
Es necesario aprender a observar, evaluar los riesgos y permitir que la persona conserve las actividades que todavía puede realizar de forma segura.
¿Cómo acompañar a un adulto mayor respetando su independencia?
Algunas acciones sencillas pueden marcar una diferencia:
Pregunta antes de ayudar.
Observa qué actividades puede realizar por sí mismo.
Dale tiempo para hacer las cosas.
Evita apresurarlo innecesariamente.
Adapta el entorno para reducir riesgos.
Respeta sus decisiones.
Reconoce sus capacidades.
No hagas automáticamente aquello que todavía puede hacer.
Ofrece apoyo sin imponerlo.
Habla con él sobre los cambios que está experimentando.
Acompañar es estar disponible.
No necesariamente significa hacerlo todo.
La autonomía también forma parte de una vida digna
Cuando una persona mayor conserva sus capacidades, permitirle utilizarlas puede contribuir a que mantenga una mayor sensación de independencia y dignidad.
Quizá para alguien más llevar un plato a la cocina sea una actividad insignificante.
Para ella puede representar:
"Todavía puedo hacerlo."
Ese sentimiento tiene un valor enorme.
Por eso, antes de asumir que una persona mayor necesita que hagamos algo por ella, vale la pena preguntarle.
Quizá solamente necesita que estemos cerca.
El acompañamiento puede cambiar conforme avanza la enfermedad
Las necesidades de una persona no permanecen iguales para siempre.
Puede haber un momento en el que necesite muy poca ayuda y posteriormente requerir mayor asistencia.
Aceptar estos cambios forma parte del proceso.
Lo importante es no adelantarse innecesariamente a las pérdidas.
Mientras pueda hacer algo de manera segura, permitirle hacerlo puede ser una forma de respetar su autonomía.
Y cuando llegue el momento en que necesite ayuda, ofrecerla con paciencia, respeto y cariño.
Preguntas frecuentes sobre cómo acompañar a un adulto mayor
¿Es mejor cuidar o acompañar a un adulto mayor?
Depende de sus necesidades. Cuando todavía puede realizar determinadas actividades, es recomendable acompañarlo y permitirle conservar su autonomía, proporcionando ayuda cuando realmente la necesite.
¿Cómo puedo saber cuándo mi familiar necesita ayuda?
Observa cambios en sus capacidades, dificultades para realizar actividades cotidianas o situaciones que representen un riesgo. También puedes preguntarle directamente qué tipo de apoyo necesita.
¿Ayudar demasiado puede generar dependencia?
Sí. Realizar constantemente actividades que la persona todavía puede hacer por sí misma puede reducir las oportunidades de mantener su autonomía.
¿Cómo puedo ayudar sin hacer sentir inútil a mi familiar?
Pregunta antes de intervenir, respeta sus decisiones y reconoce las actividades que todavía puede realizar. Ofrece apoyo sin asumir automáticamente que no puede hacerlo.
¿Qué hago si mi familiar ya tiene limitaciones importantes?
Es importante adaptar el acompañamiento a sus capacidades actuales y priorizar su seguridad. Cuando sea necesario, puede buscarse orientación profesional para determinar qué actividades puede realizar de manera segura.
Nuestros servicios
En Columbario Ciprés comprendemos que acompañar a un adulto mayor durante una enfermedad o una etapa de mayor dependencia puede ser un proceso emocionalmente complejo para toda la familia.
Cada etapa requiere paciencia, respeto y una forma diferente de acompañar.
Cuando llega el momento de honrar la vida de un ser querido, ofrecemos espacios dignos para preservar sus cenizas y mantener viva su memoria.
Conoce nuestros servicios:
Contamos con opciones de nichos para cenizas, diseñados para brindar un lugar permanente donde las familias puedan visitar y honrar a sus seres queridos.
También ponemos a disposición criptas para cenizas, así como nichos para urnas para quienes buscan un espacio de resguardo digno y seguro.
Si necesitas orientación sobre alternativas funerarias y el resguardo de las cenizas, también puedes conocer nuestros servicios como funeraria en Cuernavaca.
Porque acompañar a nuestros seres queridos también significa respetar quiénes son, reconocer sus capacidades y permitirles conservar su autonomía mientras sea posible.
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