Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Claudia Vargas
Cuando una persona enferma necesita cuidados constantes, suele existir un familiar que termina asumiendo gran parte de la responsabilidad.
Puede ser la pareja, una hija, un hijo, un hermano u otro familiar cercano.
Con el paso de los días, esa persona puede comenzar a acumular cansancio físico y emocional mientras intenta atender al enfermo, trabajar, cuidar la casa y estar pendiente de los demás integrantes de la familia.
Esta situación puede generar agotamiento del cuidador, también conocido como burnout del cuidador.
Reconocerlo es importante porque cuidar a alguien no debería significar que una persona tenga que olvidarse completamente de sí misma.
A veces, una de las mejores formas de ayudar a una familia es simplemente decirle al cuidador:
"Vete a descansar. Yo me quedo con él."
¿Qué es el burnout del cuidador?
El burnout del cuidador es un estado de agotamiento que puede aparecer cuando una persona sostiene durante mucho tiempo las responsabilidades relacionadas con el cuidado de alguien enfermo.
El cansancio no solamente es físico.
También puede existir desgaste emocional, mental y social.
El cuidador puede sentir que no tiene permiso para detenerse porque piensa:
"Tengo que cuidar a mi familiar."
"Tengo que trabajar."
"Tengo que atender la casa."
"Tengo que cuidar a mis hijos."
"Tengo que estar pendiente de todo."
El problema es que las responsabilidades pueden acumularse hasta llegar a un punto en el que la persona siente que ya no puede más.
Transcripción
Quien cuida al enfermo también necesita que alguien lo sostenga
"A lo mejor un día tienen un tiempo libre, pueden decir: 'No, pues este, vete a dar una vuelta', ¿no?, al cuidador primario, a quien más está ahí con el enfermo. 'Y yo lo cuido ahorita y tú vete tranquila', o 'yo me quedo a dormir hoy con él'. Y eso es muy, es algo muy importante que también le va a traer paz a la familia cuando ya la persona ya no esté. Nadie se pone a pensar en este burnout, en esta quema de energía de una persona del cuidador primario, que a veces ya no puedes más. Que a veces dices: 'Tengo que trabajar, tengo que ver la casa, tengo que ver a los hijos, tengo, y tengo que ver a mi esposo, tengo que cuidarlo'. Hay un momento en que te rebasa y que ya lo único que quieres es un poco de respiro."
Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Claudia Vargas
El cuidador primario también necesita ser cuidado
Cuando toda la atención está puesta en la persona enferma, puede ser fácil olvidar a quien está detrás de los cuidados.
El cuidador también se cansa.
También tiene miedo.
También puede sentirse triste.
También necesita dormir, comer, trabajar, salir y tener momentos en los que no tenga que estar pendiente de otra persona.
Cuidarlo no significa restarle importancia al enfermo.
Al contrario, ayudar al cuidador permite que pueda continuar acompañando sin llegar completamente agotado.
Unas horas de descanso pueden hacer una gran diferencia
No siempre es necesario hacer algo extraordinario.
A veces la ayuda puede consistir en quedarse unas horas con la persona enferma.
Un familiar puede decir:
"Yo me quedo con él esta tarde."
Y permitir que el cuidador:
Salga a caminar.
Duerma una siesta.
Vaya a comer.
Haga alguna diligencia.
Pase tiempo con sus hijos.
Se reúna con un amigo.
Simplemente se quede solo y descanse.
Ese pequeño espacio puede representar un respiro enorme para alguien que lleva meses sosteniendo una responsabilidad constante.
¿Por qué es importante que la familia se involucre?
Cuando otros familiares participan, la responsabilidad deja de recaer exclusivamente sobre una persona.
Hermanos, primos, hijos, sobrinos o amigos cercanos pueden contribuir de acuerdo con sus posibilidades.
No todos tendrán la misma disponibilidad.
No todos podrán realizar los mismos cuidados.
Pero casi siempre existe alguna forma de ayudar.
Una llamada.
Una visita.
Una comida.
Una noche de compañía.
Un traslado.
Unas horas de descanso.
La pregunta no debería ser únicamente:
"¿Qué necesitas?"
También puede ser:
"¿Qué puedo hacer por ti esta semana?"
Señales de que el cuidador necesita un descanso
Es importante prestar atención a cambios que indiquen un nivel elevado de agotamiento.
Algunas señales pueden ser:
Cansancio constante.
Problemas para dormir.
Irritabilidad.
Sensación de estar rebasado.
Tristeza frecuente.
Ansiedad.
Falta de concentración.
Aislamiento.
Pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba.
Sentir que ya no puede continuar.
Si estos síntomas son intensos o persistentes, buscar apoyo profesional puede ser importante.
Cuidar no significa hacerlo todo solo
Una de las ideas más difíciles de aceptar para algunos cuidadores es que pedir ayuda no significa estar fallando.
No es necesario demostrar fortaleza cargando con absolutamente todo.
La enfermedad pertenece a una familia, no únicamente a una persona.
Por eso, repartir responsabilidades puede beneficiar tanto al cuidador como al paciente.
La ayuda también puede ser emocional.
Escuchar al cuidador sin juzgarlo puede darle un espacio para expresar algo que quizá no se permite decir frente al enfermo:
"Estoy cansado."
"Tengo miedo."
"Ya no puedo más."
"Necesito descansar."
Decirlo no significa amar menos.
El descanso del cuidador también forma parte del acompañamiento
A veces se piensa que acompañar a un enfermo significa estar presente las 24 horas.
Pero estar presente no necesariamente significa permanecer físicamente junto a la persona todo el tiempo.
También significa organizar una red de apoyo que permita que cada integrante tenga momentos para recuperarse.
Un cuidador descansado puede afrontar mejor las responsabilidades.
Y una familia que comparte el cuidado puede atravesar el proceso con una sensación mayor de acompañamiento.
Ayudar al cuidador también puede generar tranquilidad después de la pérdida
Cuando ocurre el fallecimiento, los familiares pueden recordar los últimos meses de diferentes maneras.
Haber acompañado al cuidador puede generar una sensación importante de tranquilidad.
Saber que no tuvo que hacerlo completamente solo.
Saber que pudo descansar.
Saber que hubo personas que estuvieron presentes.
Saber que la familia se involucró.
No elimina el dolor de la pérdida, pero puede convertirse en un recuerdo significativo dentro de un proceso tan difícil.
Recomendaciones para apoyar al cuidador primario
Si tienes un familiar que está cuidando a una persona enferma, puedes ayudar de manera concreta:
Ofrécete a quedarte con el enfermo durante algunas horas.
Pregunta qué tareas puedes asumir.
Permite que el cuidador salga y descanse.
Organiza turnos entre familiares.
Ayuda con compras o alimentos.
Acompáñalo a consultas cuando sea necesario.
Pregunta cómo se encuentra emocionalmente.
No minimices su cansancio.
Anímalo a buscar apoyo profesional si lo necesita.
Mantén el acompañamiento incluso después del fallecimiento.
No esperes a que el cuidador diga "ya no puedo más".
A veces la mejor ayuda es llegar antes.
El cuidador también merece permiso para respirar
Cuidar a alguien que amamos puede ser una de las expresiones más profundas de amor.
Pero el amor no debería exigir que una persona se destruya física y emocionalmente.
El cuidador también necesita momentos para respirar.
Para descansar.
Para llorar.
Para distraerse.
Para dormir.
Para recordar que, además de ser cuidador, sigue siendo una persona con necesidades propias.
Y permitirle ese espacio también es una manera de cuidar a toda la familia.
Preguntas frecuentes sobre el agotamiento del cuidador
¿Qué es el burnout del cuidador?
Es un estado de agotamiento físico y emocional que puede aparecer cuando una persona mantiene durante mucho tiempo responsabilidades intensas de cuidado sin suficiente descanso o apoyo.
¿Cómo puedo ayudar a un cuidador primario?
Puedes ofrecer ayuda concreta: quedarte con el enfermo, cubrir un turno, preparar comida, realizar compras o permitir que el cuidador tenga algunas horas libres.
¿Por qué es importante que el cuidador descanse?
El descanso permite recuperar energía y puede ayudar a afrontar mejor las exigencias físicas y emocionales del cuidado.
¿El cuidador puede sentirse culpable por querer descansar?
Sí. Algunas personas sienten que descansar significa abandonar al enfermo. Sin embargo, necesitar descanso es una necesidad humana y no significa querer menos a la persona.
¿Cuándo debería buscar ayuda profesional?
Si existe agotamiento intenso, tristeza persistente, ansiedad, aislamiento, problemas importantes de sueño o la sensación de no poder continuar, puede ser recomendable buscar apoyo profesional.
Nuestros servicios
En Columbario Ciprés sabemos que el proceso de una enfermedad avanzada involucra a toda una familia. La despedida puede comenzar mucho antes del fallecimiento y estar acompañada de cuidados, cansancio, incertidumbre y duelo anticipado.
Cuando llega el momento de honrar la vida de un ser querido, ofrecemos espacios dignos para preservar sus cenizas y mantener viva su memoria.
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Ofrecemos Nichos, Criptas y espacios para Urnas, donde las familias pueden conservar las cenizas de sus seres queridos en un entorno de respeto, tranquilidad y memoria.
También colaboramos con servicios de Funeraria para acompañar a las familias durante todo el proceso de despedida.
Porque acompañar a una persona enferma también significa acompañar y cuidar a quienes están haciendo todo lo posible por ella.
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