Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Tanatóloga Jessica Quiñones
Regresar a la escuela después de la muerte de un ser querido puede ser difícil para una niña o un niño. Volver al salón significa regresar a un espacio cotidiano mientras emocionalmente está atravesando una experiencia completamente diferente.
Por eso, el regreso a clases después de una pérdida no debería reducirse a preguntarle si ya se siente mejor o esperar que retome inmediatamente su comportamiento habitual.
El niño necesita sentir que hay un lugar para él, que sus compañeros lo esperan y que sigue formando parte de la comunidad escolar.
Un saludo afectuoso, una carta de sus compañeros, un pequeño video o simplemente preparar su espacio antes de que regrese pueden transmitir un mensaje muy importante: “Aquí seguimos. Te esperamos. Este también es tu lugar.”
Transcripción
El regreso a clases después de una pérdida
Principalmente haciéndolo sentir bienvenido, haciéndole sentir que tiene un lugar que lo espera, compañeritos también que aprenden de él y que también lo esperan. Algo que puede funcionar muy bien es establecer esta comunicación a través de cartas, a través de un videíto donde se le pueda compartir que lo extrañamos mucho, que lo estamos esperando para jugar. A lo mejor antes de que llegue a ser especial el espacio que ocupa para que se sienta bienvenido.
Yo siento que que demostrar estas señales de afecto, de amor y de que está siendo visto, esperado en un espacio le hace sentir pues que hay una red que le espera, que lo ama, que lo apoya y que lo acompaña en este proceso de duelo.
Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Tanatóloga Jessica Quiñones
¿Por qué es importante preparar el regreso a la escuela después de una pérdida?
Después de una pérdida, volver a la escuela puede generar emociones encontradas.
Por un lado, el niño puede tener ganas de volver a ver a sus amigos y recuperar algunas de sus actividades. Pero, al mismo tiempo, puede sentir tristeza, miedo, cansancio, preocupación o incluso incomodidad ante las preguntas de sus compañeros.
La escuela representa continuidad, pero el niño puede sentir que su mundo ha cambiado.
Por eso, preparar su regreso puede ayudar a disminuir la sensación de llegar a un lugar donde nadie sabe qué decir o cómo acercarse.
No se trata de organizar una gran bienvenida ni de convertir al niño en el centro de atención.
Se trata de comunicarle, de diferentes maneras, que su ausencia fue notada y que su presencia sigue siendo importante.
Hacerle sentir que tiene un lugar que lo espera
Una de las formas más sencillas de acompañar a un niño en duelo es mantener su sentido de pertenencia.
Su lugar en el salón puede parecer algo cotidiano para los demás, pero puede tener un significado especial para él.
Saber que su espacio sigue ahí, que sus compañeros lo recuerdan y que sus maestros están disponibles puede ayudarle a recuperar cierta sensación de seguridad.
El mensaje no tiene que ser complicado:
“Nos da gusto que estés aquí.”
“Te extrañamos.”
“Tu lugar está aquí.”
“Cuando quieras jugar, aquí estamos.”
Son expresiones sencillas, pero pueden transmitir cercanía sin exigirle al niño que hable sobre su pérdida.
Las cartas de sus compañeros como una forma de acompañamiento
Una dinámica que puede utilizarse antes del regreso es pedir a los compañeros que escriban pequeñas cartas o mensajes.
No tienen que hablar necesariamente de la muerte.
Pueden escribir sobre lo que extrañaron de su compañero, algo que quieren contarle, un juego que quieren compartir o simplemente darle la bienvenida.
Por ejemplo:
“Te extrañamos mucho.”
“Queremos volver a jugar contigo.”
“Nos da gusto que regreses.”
“Tenemos muchas cosas que contarte.”
Esto permite que el niño reciba señales concretas de que continúa formando parte del grupo.
Además, la actividad puede ayudar a los propios compañeros a expresar lo que sienten y aprender que acompañar a alguien en duelo también significa respetar sus tiempos.
Un video de bienvenida puede ser una alternativa para acompañarlo
Cuando el niño todavía no está preparado para regresar físicamente, los compañeros pueden enviarle un pequeño video.
No necesita ser una producción elaborada.
Puede tratarse de varios niños saludándolo y diciéndole que lo esperan para jugar o que tienen ganas de verlo.
El objetivo no es obligarlo a responder.
El mensaje puede ser simplemente:
“Queremos que sepas que estamos aquí.”
Esto puede ser especialmente significativo porque permite mantener el vínculo con el grupo sin exigir al niño que vuelva inmediatamente a la rutina.
Preparar su espacio antes de que regrese
Otra posibilidad es preparar su lugar dentro del salón.
Puede ser un pequeño mensaje de bienvenida, un dibujo de sus compañeros o simplemente asegurarse de que su espacio habitual esté disponible.
La intención no es hacer un homenaje público ni recordarle constantemente su pérdida.
Al contrario, se trata de transmitir normalidad con afecto.
El niño puede regresar y descubrir que las cosas cotidianas continúan, pero que también hay personas que estuvieron pensando en él.
Esta combinación entre continuidad y afecto puede ser muy importante durante el regreso a clases.
El afecto comunica “no estás solo”
Durante el duelo infantil, un niño puede experimentar una sensación de aislamiento.
Puede sentir que los demás no comprenden lo que está viviendo o que su tristeza lo hace diferente.
Por eso, las señales de afecto tienen un valor importante.
Una mirada amable, un saludo, sentarse cerca, preguntarle cómo está o simplemente respetar su silencio pueden comunicar algo que no siempre necesita decirse con palabras:
“Te vemos.”
“Sabemos que estás pasando por algo difícil.”
“No tienes que atravesarlo completamente solo.”
El acompañamiento no consiste en eliminar la tristeza, sino en evitar que el niño tenga que vivirla sintiéndose aislado.
¿Qué deben hacer los maestros cuando el niño regresa?
El docente puede convertirse en una figura importante durante este proceso.
Sin presionar al niño para que hable, puede ofrecerle disponibilidad y mantener una comunicación cercana con la familia.
También es recomendable observar cómo se desenvuelve en los días posteriores.
Quizá el niño participe menos, quiera estar solo durante algunos momentos, se distraiga o tenga dificultades para concentrarse.
Estos cambios no necesariamente significan un problema de conducta.
El duelo puede afectar temporalmente la atención, la energía, la participación y la manera en que el niño se relaciona con los demás.
Por eso, el maestro necesita combinar estructura con flexibilidad.
Las rutinas pueden mantenerse, pero dando espacio a las necesidades emocionales del niño.
Los compañeros también necesitan aprender a acompañar
El grupo escolar puede tener muchas preguntas.
Algunos niños pueden querer saber qué sucedió. Otros pueden evitar acercarse porque tienen miedo de decir algo incorrecto.
El docente puede ayudarles a comprender que no necesitan encontrar las palabras perfectas.
A veces basta con:
“Qué bueno verte.”
“Estoy aquí si quieres jugar.”
“¿Quieres que estemos juntos?”
También es importante enseñarles a respetar si el compañero no quiere hablar.
Acompañar no significa preguntar constantemente por la pérdida.
Significa mantener la amistad disponible.
Evitar que el regreso se convierta en una presión
Aunque una bienvenida puede ser positiva, hay que cuidar que no se convierta en una situación incómoda.
No todos los niños quieren recibir atención pública.
Algunos pueden sentirse mejor con un saludo discreto, una conversación privada con su maestro o simplemente encontrarse con sus compañeros como cualquier otro día.
Por eso, antes de organizar una actividad especial, es recomendable considerar la personalidad y las necesidades del niño.
La pregunta central debería ser:
¿Qué puede ayudarle a sentirse acompañado sin hacerlo sentir observado?
La respuesta será diferente para cada niño.
El niño necesita saber que sigue perteneciendo al grupo
Una pérdida puede modificar temporalmente muchas cosas en la vida de un niño.
Sin embargo, conservar vínculos significativos puede ayudarle a mantener espacios de estabilidad.
La escuela puede representar precisamente eso: un lugar donde continúa siendo compañero, amigo, estudiante y parte de una comunidad.
No es necesario fingir que nada pasó.
Tampoco es necesario hablar constantemente de la pérdida.
Se trata de permitir que ambas realidades existan:
el niño está viviendo un duelo y sigue teniendo un lugar dentro de su grupo.
Recomendaciones para acompañar el regreso a clases durante el duelo
Antes del regreso, la escuela puede coordinarse con la familia para conocer qué tipo de acompañamiento puede ser más adecuado.
También pueden considerarse estas acciones:
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Preparar su espacio dentro del salón.
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Enviar una carta colectiva de sus compañeros.
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Crear un pequeño video de bienvenida.
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Mantener disponibles sus amistades y actividades habituales.
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Evitar presionarlo para hablar de la pérdida.
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Permitir momentos de privacidad si los necesita.
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Observar cambios persistentes en su comportamiento.
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Mantener comunicación con la familia.
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Solicitar apoyo profesional cuando las dificultades sean importantes o persistentes.
El objetivo no es hacer que el niño vuelva a ser exactamente como antes.
El objetivo es acompañarlo mientras encuentra una nueva manera de continuar con su vida después de la pérdida.
Preguntas frecuentes sobre el regreso de un niño en duelo a la escuela
¿Cómo recibir a un niño que regresa a la escuela después de una pérdida?
Lo más importante es hacerlo sentir bienvenido y mostrarle que continúa teniendo un lugar dentro del grupo. Una carta, un mensaje, un saludo afectuoso o simplemente mantener disponible su espacio pueden ser suficientes.
¿Es recomendable que sus compañeros le escriban cartas?
Sí, puede ser una dinámica significativa si se realiza de manera respetuosa. Las cartas pueden centrarse en darle la bienvenida, expresar que lo extrañaron o compartir algo que quieran contarle, sin obligarlo a hablar sobre la pérdida.
¿Conviene hacer una bienvenida especial para el niño?
Depende de cada niño. Algunos pueden sentirse acompañados con una actividad grupal, mientras que otros pueden sentirse incómodos siendo el centro de atención. Es importante conocer sus preferencias y respetar su personalidad.
¿Qué puede hacer un maestro si el niño no quiere hablar?
Puede hacerle saber que está disponible y respetar su silencio. No es necesario obligarlo a conversar sobre lo ocurrido. La presencia, la escucha y la disponibilidad también son formas de acompañamiento.
¿Cuándo es recomendable buscar apoyo profesional?
Si después de la pérdida existen cambios importantes o persistentes que afectan su funcionamiento cotidiano, sus relaciones, su aprendizaje o su bienestar emocional, puede ser conveniente consultar con un profesional especializado en infancia y duelo.
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