Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Claudia Vargas
Acompañar a un ser querido durante una enfermedad avanzada puede llevar a experimentar sentimientos contradictorios. Por un lado, existe el deseo de tenerlo cerca y no dejarlo ir; por otro, cuando el sufrimiento se vuelve muy intenso, puede aparecer el deseo de que ese dolor termine.
Pensar "ya no quiero que sufra" no significa necesariamente querer perder a la persona.
Muchas veces significa exactamente lo contrario: amarla tanto que resulta insoportable verla padecer.
Este tipo de pensamientos pueden generar culpa, confusión y tristeza. Sin embargo, hablar de ellos dentro del proceso de duelo puede ayudar a comprender que las emociones no siempre son sencillas ni tienen una sola dirección.
¿Por qué es tan difícil aceptar que ya no hay nada que hacer?
Cuando una enfermedad avanza y los tratamientos dejan de ofrecer una posibilidad de recuperación, la familia puede enfrentarse a una de las realidades más dolorosas: entender que ya no puede cambiar el desenlace.
Aceptar esto no ocurre inmediatamente.
Puede existir la necesidad de buscar otra alternativa, otro tratamiento o una nueva posibilidad.
Y aunque racionalmente se comprenda la situación, emocionalmente puede ser muy difícil dejar de luchar.
Porque aceptar que una persona va a morir también significa comenzar a imaginar una vida sin ella.
Transcripción
La contradicción más dolorosa: querer soltarlo y no poder hacerlo
"Sí lo pensé, ya casi fue al final. Ya casi fue al final cuando yo ya lo veía que estaba sufriendo mucho. Yo decía: '¿Pero cómo no lo voy a llevar? ¿No lo puedo dejar así?' Porque no es fácil tampoco aceptar que ya no hay nada que hacer. Y sí llegó un momento en el que sí, yo también ya, pues dije: 'Es que no es justo. No es justo que él esté sufriendo como está sufriendo, porque pues él nunca fue una mala persona.' Entonces, sí dije yo: 'No es justo, no es justo que esté sufriendo así.' Y sí decía yo: '¿Sabes qué, señor? Pues ya te lo vas a llevar, ya no lo hagas sufrir.' O sea, pero como dicen, lo dices de dientes para afuera, ¿no? Pero por dentro dices: 'Pero si no quieres, pues aquí déjalo', ¿no? Sí, es un poquito complicado."
Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Claudia Vargas
Desear que termine el sufrimiento no significa dejar de amar
Durante una enfermedad avanzada pueden aparecer pensamientos que parecen contradictorios.
"Quiero que se quede."
"Ya no quiero que sufra."
"No quiero perderlo."
"Quiero que descanse."
Todas estas emociones pueden coexistir.
La persona enferma continúa siendo profundamente importante para la familia y, precisamente por ese amor, verla sufrir puede resultar devastador.
Por eso es importante no juzgar automáticamente estos pensamientos.
Hablarlos con un profesional puede ayudar a procesar la culpa y comprender qué hay detrás de cada emoción.
La culpa puede aparecer durante el duelo anticipado
Después de pensar o decir que sería mejor que la persona dejara de sufrir, algunos familiares pueden sentirse culpables.
Pueden preguntarse:
"¿Cómo pude pensar eso?"
"¿Acaso quería que muriera?"
"¿Significa que dejé de quererlo?"
No necesariamente.
Una cosa es desear que termine el sufrimiento y otra muy distinta es dejar de amar a la persona.
La culpa puede distorsionar la manera en que interpretamos nuestros propios pensamientos, especialmente cuando estamos emocionalmente agotados.
Recomendaciones para afrontar el sufrimiento de un ser querido
Cuando acompañas a alguien con una enfermedad avanzada, es importante recordar que no tienes que resolver todo por tu cuenta.
Puede ayudarte:
Hablar abiertamente con el equipo médico sobre el dolor y otros síntomas.
Preguntar por alternativas para mejorar su comodidad y calidad de vida.
Compartir las responsabilidades entre familiares.
Buscar apoyo psicológico o tanatológico.
Expresar tus emociones sin juzgarte por sentirlas.
Aprovechar los momentos de tranquilidad para estar cerca de la persona.
Hablar sobre aquello que ambos necesitan decir antes de la despedida.
El acompañamiento no consiste únicamente en buscar una cura.
Cuando la curación ya no es posible, también puede consistir en procurar que la persona esté acompañada y lo más cómoda posible.
Cuando la familia también necesita cuidados
El sufrimiento de una enfermedad avanzada afecta a toda la familia.
Quienes cuidan pueden experimentar cansancio, miedo, desesperación, tristeza y frustración.
A veces, la persona que acompaña intenta mantenerse fuerte todo el tiempo y termina olvidándose de sus propias necesidades.
Pero cuidar también implica reconocer los propios límites.
Pedir ayuda no significa abandonar al ser querido.
Significa tener recursos para poder continuar acompañándolo.
Aceptar no significa rendirse
Aceptar que una enfermedad está llegando a su etapa final no significa abandonar a la persona.
Puede significar reconocer que los objetivos del acompañamiento han cambiado.
Ya no se trata necesariamente de encontrar una cura.
Puede tratarse de aliviar el sufrimiento, brindar compañía, respetar sus deseos y aprovechar el tiempo que todavía existe.
Aceptar una realidad dolorosa puede ser una de las partes más difíciles del duelo anticipado, pero también puede permitir que la familia viva los últimos momentos con mayor presencia y conciencia.
Hablar sobre la muerte también puede ser una forma de acompañar
Cuando la familia evita hablar sobre lo que está ocurriendo, todos pueden quedarse con preguntas y emociones sin expresar.
Hablar no significa acelerar la muerte.
Significa reconocer lo que está sucediendo.
Puede abrir la posibilidad de expresar amor, agradecer, pedir perdón, recordar momentos importantes o simplemente decir aquello que quizá nunca se había dicho.
Cada familia decide cómo y cuándo hacerlo.
Lo importante es que exista un espacio donde las emociones puedan expresarse.
Preguntas frecuentes sobre el sufrimiento al final de una enfermedad
¿Es normal pensar que sería mejor que una persona dejara de sufrir?
Puede ocurrir cuando un familiar observa un sufrimiento intenso. Este pensamiento puede reflejar el deseo de que termine el dolor, no necesariamente el deseo de perder a la persona.
¿Por qué puedo sentir que quiero que descanse y al mismo tiempo querer que siga conmigo?
Porque durante una enfermedad avanzada pueden coexistir emociones aparentemente contradictorias. El amor, el miedo, la tristeza y el deseo de aliviar el sufrimiento pueden aparecer simultáneamente.
¿Sentir esto puede generar culpa?
Sí. Algunas personas pueden sentirse culpables por haber pensado o expresado que querían que terminara el sufrimiento. Hablarlo con un profesional puede ayudar a procesar esa emoción.
¿Qué puedo hacer si mi familiar está sufriendo mucho?
Es importante comunicarlo al equipo médico que lo atiende y preguntar por las alternativas disponibles para controlar el dolor y otros síntomas, así como por los cuidados paliativos cuando sean apropiados.
¿La aceptación significa dejar de luchar por mi familiar?
No. Aceptar una situación médica no significa abandonar a la persona. Puede significar adaptar el acompañamiento a sus necesidades y priorizar su bienestar y comodidad.
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