Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Angélica García
Cuidar a nuestros padres durante una enfermedad o una etapa de mayor dependencia puede convertirse en un proceso lleno de aprendizajes.
Cada persona enfrenta la enfermedad de una manera diferente. Incluso dentro de una misma familia, dos padres pueden tener necesidades, personalidades y formas completamente distintas de recibir ayuda.
La experiencia de cuidar a un padre puede brindar herramientas que posteriormente ayudan a acompañar a otro familiar, aunque nunca se trate exactamente del mismo proceso.
La paciencia, la tolerancia, la escucha y el respeto por la individualidad pueden convertirse en herramientas fundamentales para acompañar a un ser querido sin intentar cambiar quién es.
Cada persona vive la enfermedad de manera diferente
No existe una única manera de enfrentar una enfermedad o aceptar los cuidados de la familia.
Algunas personas buscan constantemente compañía y apoyo.
Otras prefieren conservar su independencia.
Algunas necesitan hablar sobre lo que sienten.
Otras requieren más espacio.
Por eso, acompañar a un padre implica conocerlo y entender qué necesita, en lugar de asumir que lo que funcionó con otra persona funcionará de la misma manera.
Transcripción
Cuidar a mi papá me enseñó a acompañar mejor a mi mamá
"Tuve la experiencia primero con mi papi y después fue con mi mamá. Mi papi fallece, parte a ese encuentro con el Señor, y él pues se queda mi mami. Entonces para mí fue un gran aprendizaje el haber tenido las herramientas con mi papá, aunque mi mamá era de carácter totalmente diferente a mi papá. Mi papá era más noble, más sensible, más cercano. Mi mamá más rebelde, más rebelde, como que no le gustaba que la cuidaran. Decía: 'Es que yo no necesito que me cuides, yo quiero ser totalmente independiente'. Y mi mamá entonces para mí realmente fue un gran aprendizaje en esa experiencia que tuve con mi papá a con mi mamá, porque ya tuve pues la paciencia, la tolerancia, la escucha, el respeto, el respetar su individualidad, el respetar su carácter y hacer aquello que poco a poco ella me iba permitiendo."
Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Angélica García
Lo aprendido con un padre puede ayudarte a acompañar a otro
La experiencia previa puede proporcionar herramientas emocionales importantes.
Después de haber acompañado a su padre, la invitada pudo reconocer que con su madre necesitaba aplicar esos aprendizajes de una manera diferente.
Ya había aprendido a tener paciencia.
A escuchar.
A tolerar momentos difíciles.
A respetar.
Pero también descubrió que debía adaptar todo ello a la personalidad de su mamá.
Esto demuestra que acompañar no significa aplicar una fórmula, sino aprender a conocer las necesidades de cada persona.
Respetar la individualidad de un padre enfermo
Cuando los padres comienzan a necesitar ayuda, es posible que los hijos olviden que siguen siendo personas con carácter, preferencias y decisiones propias.
La enfermedad puede cambiar algunas capacidades, pero no elimina necesariamente su personalidad.
Una madre independiente puede continuar queriendo tomar sus propias decisiones.
Un padre sensible puede necesitar mayor cercanía.
Otro familiar puede preferir estar solo.
Respetar estas diferencias ayuda a que el cuidado no se convierta en una imposición.
La paciencia se vuelve una herramienta fundamental
Cuando una persona mayor se resiste a recibir ayuda, el cuidador puede sentirse frustrado.
Puede pensar:
"Solo quiero ayudarte."
Pero desde la perspectiva del adulto mayor, la situación puede sentirse diferente.
Tal vez percibe que está perdiendo su independencia.
Tal vez siente que los demás ya no confían en sus capacidades.
Tal vez simplemente necesita hacer las cosas a su manera.
La paciencia permite darle tiempo para adaptarse a los cambios y encontrar una manera de aceptar el acompañamiento.
Escuchar antes de decidir por ellos
Una de las formas más importantes de respetar a una persona mayor es escucharla.
Antes de asumir que necesita algo, podemos preguntarle.
"¿Quieres que te ayude?"
"¿Cómo prefieres hacerlo?"
"¿Qué necesitas?"
Estas preguntas pueden parecer sencillas, pero permiten que la persona conserve participación en las decisiones sobre su propia vida.
El objetivo no es dejar de cuidar.
Es cuidar respetando su voz.
El cuidado debe adaptarse a la personalidad de cada persona
Lo que funcionó con un padre puede no funcionar con una madre.
Incluso dos personas con la misma enfermedad pueden reaccionar de maneras completamente diferentes.
Por eso, el cuidador necesita observar.
¿Qué le tranquiliza?
¿Qué le molesta?
¿Qué tipo de ayuda acepta?
¿Cuándo quiere compañía?
¿Cuándo necesita espacio?
Responder estas preguntas puede ayudar a construir una relación de cuidado más respetuosa y menos conflictiva.
Acompañar poco a poco también es una forma de cuidar
No siempre es necesario hacer una transformación radical desde el primer día.
Cuando una persona todavía conserva determinadas capacidades, puede ser mejor permitirle mantenerlas.
Con el tiempo, conforme cambien sus necesidades, la familia puede aumentar el nivel de apoyo.
Esto permite que el proceso sea gradual.
La persona puede acostumbrarse a recibir ayuda sin sentir que de un momento a otro perdió completamente su independencia.
Cuidar a un padre también transforma al cuidador
La experiencia de acompañar a un padre durante una enfermedad puede cambiar la manera en que entendemos el cuidado.
Puede enseñarnos que no todo se puede controlar.
Que debemos aprender a escuchar.
Que algunas discusiones no necesitan ganarse.
Que cada persona tiene su propia manera de enfrentar la enfermedad.
Y que el amor también puede expresarse respetando los límites y decisiones de quien estamos acompañando.
¿Cómo acompañar a un padre respetando su individualidad?
Algunas acciones pueden ayudar durante este proceso:
Preguntar antes de ayudar.
Escuchar sus necesidades.
Respetar sus decisiones siempre que sea seguro hacerlo.
Evitar infantilizarlo.
Permitirle realizar actividades que todavía puede hacer.
Reconocer sus cambios de carácter.
Tener paciencia.
Evitar imponer cuidados innecesarios.
Adaptar el acompañamiento a su personalidad.
Buscar apoyo cuando la situación sea emocionalmente difícil.
Acompañar desde el respeto permite que el cuidado conserve algo fundamental: la dignidad de la persona.
El duelo también comienza durante el proceso de enfermedad
Cuando una persona comienza a perder capacidades, la familia puede experimentar tristeza incluso antes del fallecimiento.
Es posible extrañar poco a poco algunas características que antes formaban parte de la vida cotidiana.
Este proceso puede formar parte del duelo anticipado.
Comprenderlo puede ayudar a la familia a reconocer sus emociones y buscar acompañamiento cuando sea necesario.
La experiencia puede convertirse en aprendizaje y amor
Acompañar a nuestros padres puede ser difícil.
Puede haber cansancio, frustración, miedo y momentos de incertidumbre.
Pero también puede convertirse en una oportunidad para aprender a escuchar, tener paciencia y expresar amor de nuevas maneras.
Cada persona deja enseñanzas diferentes.
Y en ocasiones, las herramientas que aprendemos acompañando a un ser querido nos ayudan a estar mejor preparados para acompañar a otro.
Preguntas frecuentes sobre cuidar a padres con personalidades diferentes
¿Debo cuidar a mi mamá de la misma manera que cuidé a mi papá?
No necesariamente. Cada persona tiene una personalidad, necesidades y preferencias diferentes. El acompañamiento debe adaptarse a cada caso.
¿Qué hago si mi padre o madre no quiere recibir ayuda?
Es importante escuchar sus razones y respetar su autonomía siempre que sea seguro. Puedes ofrecer ayuda sin imponerla y buscar alternativas que le permitan conservar cierta independencia.
¿Por qué algunos adultos mayores rechazan los cuidados?
Puede estar relacionado con el deseo de conservar su independencia, miedo a sentirse una carga o dificultad para aceptar los cambios que provoca la enfermedad.
¿Cómo puedo tener más paciencia como cuidador?
Reconocer tus propios límites, descansar, distribuir responsabilidades y contar con una red de apoyo puede ayudarte a disminuir el agotamiento y responder con mayor paciencia.
¿Es recomendable buscar acompañamiento tanatológico?
Sí. El acompañamiento tanatológico puede ayudar a procesar las emociones relacionadas con la enfermedad, el duelo anticipado, los cambios familiares y la posibilidad de una pérdida.
Nuestros servicios
En Columbario Ciprés comprendemos que cada familia vive de manera diferente el proceso de enfermedad, cuidado y despedida de un ser querido.
Acompañar a nuestros padres durante una etapa vulnerable requiere paciencia, respeto y comprensión. Y cuando llega el momento de honrar su vida, contar con un espacio digno puede convertirse también en una forma de preservar su memoria.
Conoce nuestros servicios:
Contamos con opciones de nichos para cenizas, diseñados para brindar un lugar permanente donde las familias puedan visitar y honrar a sus seres queridos.
También ponemos a disposición criptas para cenizas, así como nichos para urnas para quienes buscan un espacio de resguardo digno y seguro.
Si necesitas orientación sobre alternativas funerarias y el resguardo de las cenizas, también puedes conocer nuestros servicios como funeraria en Cuernavaca.
Porque acompañar a nuestros padres significa también escucharlos, respetar su individualidad y permitirles conservar su dignidad durante cada etapa de la vida.
Accede al episodio completo.