11.6 La despedida silenciosa: cuando el amor se dice sin palabras

Karen Bejar & Gabriela Suárez

January 13, 2026

Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Gabriela Suárez

No todas las despedidas se anuncian. Algunas suceden en silencio, en gestos pequeños, en caricias, en el acto más simple de cuidar. En medio del hospital, entre rutinas médicas y tiempos apresurados, también puede existir un espacio profundamente humano donde el amor se manifiesta de forma pura y consciente.

Esta experiencia habla de una despedida que no fue planeada, pero sí sentida. Una despedida donde el cuerpo, el alma y el corazón parecían saber algo antes que la mente.

Acompañar también es una forma de amar

Estar presente durante horas, sin cansancio, sin prisa, con toda la atención puesta en el otro, es una de las expresiones más profundas de amor. Acompañar no siempre significa hablar; muchas veces significa simplemente estar, sostener, cuidar y mirar.

Cada gesto —dar de comer, peinar, tocar— se convierte en un lenguaje que no necesita palabras.

El lenguaje del cuerpo y del alma

Hay momentos en los que el amor se siente físicamente. Una sensación que recorre el cuerpo, una energía que acompaña cada acción. Cuando el cuidado deja de ser una tarea y se transforma en entrega, ocurre una conexión silenciosa que va más allá de lo racional.

Ese lenguaje íntimo no se explica, se vive.

Despedirse sin saber que es una despedida

A veces no se dice adiós, pero el alma parece entenderlo. En esa complicidad silenciosa, en esa sinergia profunda, ocurre una despedida que no necesita ser nombrada para ser real.

No todas las despedidas son abruptas. Algunas son dulces, lentas y llenas de amor.

El dolor que convive con la gratitud

Duele, sí. El dolor no desaparece. Pero cuando la despedida fue amorosa, cuidada y consciente, puede convivir con la gratitud. Esa experiencia se convierte en un recuerdo que, aunque duele, también reconforta.

Poder mirar atrás y decir “estuve ahí” transforma la forma en la que se vive el duelo.

Transcripción

El día en que el alma sabe lo que el corazón aún no entiende

"Independientemente que estuvimos dentro de un hospital, o sea, para mí fue un derroche de amor y de atención, de estar con él 12 horas acompañándolo, sin que yo me cansara, todo era la atención para él, estar acompañándolo, estar platicando, darle de comer, lo más amoroso fue que nos despedimos como sin despedirnos.

Yo sentí algo muy especial ese día que yo le estaba dando de comer, cada cucharada, en serio, yo sentí algo en mi brazo que corría y cada bocado que yo le daba en la boca, parecía que no le daba comida, parecía que le daba amor así en cada cucharada.

Lo peiné, le di masaje en los pies, le acaricié el cabello, fue una despedida muy, muy amorosa. Para mí eso fue lo más amoroso que hice en ese momento, que era como una despedida sin especificarlo, a lo mejor nuestras almas ya sabían.

Es un momento mágico de tanta sinergia, de tanta complicidad y de tanto lenguaje silencioso. Sí tuve la oportunidad de despedirme de esa manera y lo agradezco y eso me hace estar tranquila por esa despedida tan dulce, tan bonita para mí, porque yo lo viví. Sí duele, sí duele, pero para mí fue maravilloso, fue una experiencia maravillosa."

Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Claudia Gabriela Suárez Chávez

Recomendaciones

  • Permítete vivir la despedida a tu manera, sin expectativas externas.

  • Honra los pequeños gestos: cuidar también es amar.

  • Agradece los momentos de conexión, incluso en medio del dolor.

  • No invalides una despedida silenciosa; también es profundamente significativa.

  • Busca acompañamiento tanatológico para integrar estas experiencias en tu duelo.

Preguntas frecuentes

  1. ¿Es posible agradecer una despedida aunque duela?
    Sí. El dolor y la gratitud pueden coexistir durante el duelo.

  2. ¿Una despedida silenciosa es válida?
    Totalmente. No todas las despedidas requieren palabras para ser reales.

  3. ¿Por qué estos recuerdos se sienten tan intensos?
    Porque fueron vividos desde la conexión emocional y el amor profundo.

  4. ¿Estas experiencias ayudan en el proceso de duelo?
    Sí. Pueden brindar paz y sentido al recuerdo de los últimos momentos compartidos.

Nuestros servicios

Honrar la despedida y acompañar el duelo también implica contar con espacios dignos y humanos.

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