Dinámicas para trabajar el duelo infantil: cartas, dibujos y rituales para expresar la pérdida 34.6

Karen Bejar & Jessica Quiñones ·

Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Tanatóloga Jessica Quiñones

Cuando una niña o un niño pierde a una persona importante, puede resultar difícil encontrar la manera de expresar todo lo que está sintiendo. A veces las palabras no alcanzan, otras veces ni siquiera sabe cómo explicar lo que ocurre dentro de él.

En estos momentos, algunas actividades creativas pueden ofrecer un espacio para expresar emociones, recordar a la persona fallecida y construir una forma simbólica de mantener presente el vínculo.

Escribir una carta, hacer un dibujo, crear un poema o realizar una práctica de relajación acompañada son algunas alternativas que pueden utilizarse con sensibilidad y de acuerdo con la edad del niño.

Estas dinámicas no buscan hacer que el duelo desaparezca ni cerrar el proceso de manera inmediata. Su propósito es ofrecer un espacio seguro para expresar, recordar y sentirse acompañado.

¿Qué dinámicas pueden ayudar a un niño durante el duelo?

El duelo infantil no siempre se expresa hablando directamente sobre la muerte. Los niños pueden comunicar lo que sienten mediante el juego, el dibujo, la escritura, la música o diferentes formas de expresión creativa.

Por eso, una dinámica de duelo puede convertirse en un puente entre aquello que el niño siente y aquello que todavía no puede expresar con palabras.

Lo más importante es que la actividad sea voluntaria y que el adulto no determine de antemano qué debe sentir el niño al realizarla.

Una carta puede provocar tristeza, alivio, recuerdos, enojo o simplemente convertirse en una actividad significativa. Todas estas respuestas son posibles.

Transcripción

Cartas, dibujos y poemas: rituales para acompañar el duelo infantil

¿Alguna dinámica que nos quisieras compartir? Para mí ha sido muy útil la escritura, que las niñas y los niños tengan este momento especial para que puedan escribir una carta a ese ser que ya no está más con ellos. Yo siento que genera un vínculo que ayuda a cerrar, que ayuda a contener también. Escribir una carta, hacerle un dibujo, hacerle un poema.

Siento que eso contiene, ese tipo de rituales ayudan mucho también el meditar. Meditar de manera acompañada es algo que genera un efecto de mucho alivio y de mucha luz para las niñas y los niños.

Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Tanatóloga Jessica Quiñones

1. Escribir una carta a la persona que murió

Una de las dinámicas que pueden utilizarse con niñas y niños en duelo es invitarlos a escribir una carta dirigida a la persona que ya no está.

No es necesario que el niño tenga una gran habilidad para escribir. Puede tratarse de unas cuantas palabras, dibujos, frases sueltas o incluso una carta dictada a un adulto.

La propuesta puede ser sencilla:

“Si pudieras decirle algo a tu abuelita, ¿qué le dirías?”

A partir de ahí, el niño puede escribir aquello que necesite expresar.

Puede contarle cuánto la extraña, recordar algo que hicieron juntos, agradecerle, decirle que está enojado o simplemente escribir su nombre.

No existe una carta correcta.

¿Qué puede escribir un niño en una carta de despedida?

No es necesario darle un contenido predeterminado. Precisamente, el valor de esta dinámica está en permitir que el niño decida qué quiere expresar.

Puede escribir:

  • “Te extraño.”

  • “Me acuerdo cuando jugábamos.”

  • “Gracias por cuidarme.”

  • “Te quiero.”

  • “Estoy triste.”

  • “Hoy pensé en ti.”

  • “Me hubiera gustado que estuvieras aquí.”

También puede no escribir nada y preferir hacer un dibujo.

El adulto puede acompañar sin corregir ni interpretar cada frase.

La carta pertenece al niño y debe respetarse su manera de expresar el vínculo.

2. Hacer un dibujo para recordar a quien murió

El dibujo puede ser especialmente útil cuando el niño todavía no encuentra las palabras para explicar lo que siente.

Podemos invitarlo a dibujar a la persona fallecida, un lugar que compartían, un momento que recuerda con cariño o simplemente aquello que tiene en su mente.

No es necesario preguntarle inmediatamente qué significa cada elemento.

Una pregunta abierta como “¿quieres contarme qué dibujaste?” permite que el niño decida cuánto desea compartir.

Algunos niños hablarán mucho sobre su dibujo. Otros simplemente querrán terminarlo y guardarlo.

Ambas respuestas son válidas.

El dibujo también puede conservarse como parte de un espacio de recuerdos, siempre que el niño quiera hacerlo.

3. Crear un poema sobre la persona que falleció

La poesía ofrece otra posibilidad de expresión, incluso para niños pequeños.

No es necesario enseñarles estructuras poéticas ni pedirles que escriban algo elaborado. Puede comenzar con algunas palabras:

“Cuando pienso en ti…”

“Lo que más recuerdo de ti es…”

“Me gustaba cuando…”

“Hoy quisiera decirte…”

A partir de esas frases, el niño puede construir un pequeño poema.

También puede combinar palabras con dibujos o fotografías si la familia considera apropiado utilizarlas.

La intención no es crear una obra literaria, sino ofrecer una forma diferente de expresar sentimientos y recuerdos.

4. Crear un pequeño ritual de recuerdo

Los rituales pueden ayudar a darle un espacio concreto al recuerdo de una persona fallecida.

Con un niño, el ritual puede ser sencillo y apropiado para su edad.

Por ejemplo, pueden crear una pequeña caja de recuerdos donde coloque dibujos, fotografías, cartas u objetos relacionados con la persona.

También pueden dedicar un momento para hablar sobre ella, escuchar una canción que le gustaba o mirar fotografías juntos.

El niño debe tener libertad para decidir qué quiere conservar y cómo quiere participar.

Un ritual no tiene que ser solemne ni complejo para tener significado.

Lo importante es que permita reconocer la ausencia y, al mismo tiempo, expresar el vínculo que permanece en la memoria.

5. Meditación y ejercicios de respiración acompañados

Otra alternativa que puede incorporarse con niños es la práctica de respiración tranquila o meditación guiada adaptada a su edad.

En este caso, el acompañamiento adulto es especialmente importante.

No se trata de pedirle al niño que “deje de estar triste” mediante la meditación, sino de ofrecerle unos minutos de calma y atención a lo que está sintiendo.

Una práctica sencilla puede consistir en sentarse cómodamente, respirar lentamente y prestar atención a las sensaciones del cuerpo.

El adulto puede decir:

“Vamos a quedarnos un momento tranquilos. No tienes que cambiar lo que sientes. Solo vamos a respirar juntos.”

Esta forma de acompañamiento evita convertir la meditación en una herramienta para suprimir emociones.

Si el niño no quiere participar, no debe ser obligado.

¿Por qué las actividades creativas pueden ayudar durante el duelo infantil?

La escritura, el dibujo y otras expresiones creativas pueden proporcionar un canal alternativo para comunicar emociones.

Un niño puede no ser capaz de decir:

“Estoy experimentando una pérdida y no sé cómo integrarla a mi vida.”

Pero quizá pueda dibujar una casa donde aparece la persona que murió.

Puede escribir su nombre.

Puede hacer una carta.

Puede decir que quiere guardar un juguete.

Estas expresiones pueden abrir conversaciones que no surgirían mediante preguntas directas.

La actividad no tiene que producir una respuesta inmediata. A veces su valor está simplemente en ofrecer al niño un espacio donde pueda hacer algo con sus recuerdos.

El adulto debe acompañar, no interpretar todo lo que hace el niño

Cuando un niño dibuja o escribe después de una pérdida, es importante no convertir cada elemento en una interpretación psicológica.

Por ejemplo, si utiliza determinados colores, dibuja a una persona lejos o decide no representar a la persona fallecida, no significa automáticamente que exista un problema emocional específico.

La mejor herramienta sigue siendo la conversación respetuosa.

En lugar de decir:

“Dibujaste a tu abuelita lejos porque estás enojado con ella.”

Es preferible preguntar:

“¿Quieres contarme algo sobre tu dibujo?”

Así, el significado proviene del propio niño y no de una interpretación impuesta por el adulto.

¿Qué hacer si el niño no quiere participar en la dinámica?

No debe obligarse a un niño en duelo a escribir una carta, hacer un dibujo, meditar o participar en un ritual.

El objetivo es ofrecer una posibilidad de expresión, no crear una nueva obligación.

Podemos decir:

“Si algún día quieres hacerlo, podemos hacerlo juntos.”

Quizá el niño acepte inmediatamente, quizá días después o quizá nunca quiera hacerlo.

También puede encontrar otras formas de expresar su duelo.

El acompañamiento respetuoso consiste en ofrecer opciones y permanecer disponible.

Dinámicas de duelo infantil según la edad

La actividad debe adaptarse al desarrollo del niño.

En niños pequeños, el dibujo, el juego simbólico, las fotografías y las conversaciones breves pueden ser más accesibles.

En niños que ya escriben, una carta, un diario de recuerdos o un poema pueden convertirse en herramientas de expresión.

En niños mayores y adolescentes, también pueden incorporarse actividades como escribir una reflexión, crear un álbum de recuerdos o elaborar un proyecto relacionado con la historia de la persona fallecida.

No hay que convertir estas actividades en tareas escolares.

El propósito es crear un espacio emocional, no evaluar resultados.

Cómo realizar una dinámica de duelo de manera respetuosa

Antes de comenzar, es importante considerar algunos aspectos.

Explica la actividad con sencillez. El niño debe saber qué se le está proponiendo.

Dale libertad para participar. No debe sentirse obligado.

Permite diferentes emociones. Puede llorar, permanecer callado, reír al recordar algo o decidir detenerse.

No corrijas su expresión emocional. La carta o el dibujo no necesitan ser “bonitos” o positivos.

No interpretes automáticamente su trabajo. Pregunta qué significa para él si quiere compartirlo.

Respeta su privacidad. Si escribe algo personal, no debe compartirse sin su consentimiento cuando corresponda.

Acompaña después de la actividad. Algunas dinámicas pueden despertar emociones intensas y el niño puede necesitar cercanía posteriormente.

Recomendaciones para trabajar el duelo infantil mediante actividades

Las dinámicas creativas pueden ser una herramienta de acompañamiento, siempre que se utilicen con sensibilidad.

Puedes comenzar con una propuesta sencilla como escribir una carta o realizar un dibujo y dejar que el niño decida hasta dónde quiere llegar.

También es importante evitar frases como “esto te ayudará a cerrar el duelo”. El duelo no funciona como una tarea que se termina al completar una actividad.

Una carta puede ayudar a expresar algo que estaba guardado, pero el niño puede seguir sintiendo tristeza después.

Y eso está bien.

El objetivo es proporcionar un espacio de expresión y contención, no apresurar la recuperación.

Si el niño presenta un malestar persistente o dificultades importantes para continuar con sus actividades cotidianas, puede ser recomendable buscar acompañamiento profesional especializado en infancia y duelo.

Preguntas frecuentes sobre dinámicas para el duelo infantil

¿Qué actividad es recomendable para un niño que está pasando por un duelo?

No existe una actividad universal. La escritura, el dibujo, la poesía, los recuerdos y algunos ejercicios de relajación pueden ser opciones. Lo importante es adaptarlos a la edad y permitir que el niño decida si desea participar.

¿Es bueno que un niño escriba una carta a una persona fallecida?

Puede ser una forma significativa de expresar pensamientos, recuerdos y emociones. La carta no tiene que ser perfecta ni necesariamente debe considerarse una despedida definitiva. Puede ser simplemente una manera de hablar simbólicamente con quien murió.

¿Qué hago si el niño llora mientras escribe o dibuja?

No es necesario detener inmediatamente la actividad. Puedes permanecer cerca, escuchar y ofrecer consuelo si lo acepta. Puedes decirle que está bien llorar y preguntarle si quiere continuar o prefiere hacer una pausa.

¿La meditación puede ayudar a un niño en duelo?

Los ejercicios de respiración y relajación pueden ofrecer momentos de calma, especialmente cuando se realizan de manera acompañada y adaptada a la edad. No deben utilizarse para obligar al niño a dejar de sentir tristeza ni sustituyen el apoyo profesional cuando este es necesario.

¿Qué pasa si un niño no quiere hacer ninguna actividad?

Debe respetarse su decisión. Las dinámicas son recursos opcionales, no obligaciones. Mantenerse disponible y ofrecer otras formas de acompañamiento puede ser más importante que conseguir que participe en una actividad determinada.

Nuestros servicios

En Columbario Ciprés entendemos que el duelo continúa después de la despedida y que cada integrante de la familia encuentra diferentes maneras de conservar el vínculo con quien murió.

Ofrecemos alternativas para honrar y mantener presente la memoria de los seres queridos, como nichos para cenizas, criptas para cenizas, nichos para urnas y Servicios funerarios en Cuernavaca.

Los recuerdos, las palabras, los dibujos y los pequeños rituales pueden formar parte de la historia familiar y ayudar a expresar aquello que en ocasiones resulta difícil decir directamente.

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