La muerte de un hijo en el hospital: cuando la esperanza se convierte en una noticia inesperada 33.1

Karen Bejar & Sandra Robledo ·

Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Sandra Robledo

Recibir la noticia de que un hijo ha fallecido es una de las experiencias más dolorosas que puede atravesar una madre. Cuando, además, minutos antes los médicos han transmitido esperanza y han asegurado que la recuperación parece avanzar, la noticia puede provocar una sensación profunda de incredulidad, confusión e impotencia.

En estas circunstancias, el duelo puede estar acompañado de preguntas difíciles de responder: ¿qué ocurrió?, ¿por qué cambió todo tan rápido?, ¿cómo es posible que hace unos minutos hubiera esperanza y ahora la realidad sea otra?

La pérdida de un hijo en un hospital puede convertirse en una experiencia traumática, especialmente cuando la familia siente que no recibió información clara o que no tuvo tiempo para prepararse emocionalmente ante lo sucedido.

Hablar de estas experiencias desde la tanatología permite reconocer el dolor, comprender algunas de las reacciones que pueden aparecer después de una muerte inesperada y recordar que los familiares también necesitan ser escuchados y tratados con dignidad.

Transcripción

Me dijeron que mi hijo se recuperaría… minutos después estaba muerto

Nos dijo, ya limpie todo, ya no hay ningún problema, todo lo sucio que tenía y que le dejaron coágulos y suciedad todavía, ya lo limpie y hasta puse una bolsita señora para que le drene y que ya esté limpio todo su organismo para que ya esté bien. Mañana lo va a poder ver y va a ver que ya va a estar bien, a lo mejor hasta con suerte ya lo ve despierto, ya no va a estar entubado ni nada. Entonces estaba su compañera de mi hijo y yo y las dos muy contentas, ya estábamos felices la verdad.

Y de repente 15 minutos después sale una doctora y me dice, ¿familiares de Cristian Márquez? Y le dije, sí soy yo, yo soy su mamá. Y me dice, pues vengo a avisarle que su hijo acaba de morir. Le digo, ¿cómo? No lo entiendo, si me acaban de decir que mañana lo iba a ver, que estaba bien, que no había ninguna situación, y usted me dice que acaba de fallecer.

Le dije, algo le hicieron, ustedes algo le hicieron, un descuido o algo. Le dije, yo los voy a demandar. Dice, haga lo que quiera.

Dice, a nosotros de todas maneras no nos hace nada. Así con esa realidad.

Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Sandra Robledo

Cuando la esperanza cambia repentinamente y llega una noticia devastadora

En una situación de hospitalización, las familias suelen vivir pendientes de cada actualización médica. Una explicación, una mejoría aparente o la posibilidad de volver a ver a su ser querido puede convertirse en una fuente de esperanza.

En el relato de la madre de Cristian, la posibilidad de encontrarlo despierto y sin intubación generó alegría. Ella y la compañera de su hijo comenzaron a imaginar un escenario favorable.

Por eso, recibir la noticia de su fallecimiento apenas unos minutos después representó un cambio emocional abrupto.

La mente intenta comprender cómo pueden coexistir dos mensajes tan distintos en un periodo tan corto. La esperanza que acaba de surgir se enfrenta a una realidad que parece imposible de aceptar.

En esos primeros momentos pueden aparecer incredulidad, confusión, enojo, llanto o una necesidad urgente de obtener explicaciones.

Estas reacciones pueden formar parte de la respuesta ante una pérdida repentina. No significan que la persona esté reaccionando de manera incorrecta: está intentando asimilar algo profundamente doloroso.

El duelo por la muerte de un hijo y la sensación de incredulidad

La muerte de un hijo puede alterar profundamente la manera en que una persona entiende su vida, sus vínculos y su futuro.

Cuando el fallecimiento ocurre de forma inesperada, la dificultad para comprender lo sucedido puede intensificarse. La familia quizá no tuvo oportunidad de prepararse emocionalmente y, en cuestión de minutos, pasa de esperar una recuperación a enfrentarse a la ausencia definitiva.

La incredulidad puede expresarse mediante preguntas como:

  • ¿Cómo pudo suceder si me dijeron que estaba mejor?

  • ¿Qué ocurrió durante esos minutos?

  • ¿Por qué nadie me explicó que existía ese riesgo?

  • ¿Cómo voy a comprender lo que acaba de pasar?

No siempre es posible obtener todas las respuestas de inmediato. Sin embargo, las preguntas merecen ser escuchadas y las dudas sobre la atención médica pueden abordarse por las vías correspondientes.

Desde la tanatología, es importante reconocer que la familia no solo está enfrentando la muerte de una persona amada. También puede estar tratando de comprender una experiencia que contradice por completo lo que esperaba vivir.

El enojo después de una pérdida inesperada

En el testimonio, la madre expresa su indignación al recibir la noticia y plantea la posibilidad de que hubiera ocurrido un descuido.

Su reacción permite observar cómo el enojo puede aparecer cuando una pérdida se percibe como inexplicable o cuando la información recibida parece contradictoria.

El enojo puede dirigirse hacia el personal médico, las circunstancias de la hospitalización, las decisiones tomadas o la sensación de que algo importante quedó sin explicación.

También puede surgir una necesidad inmediata de exigir respuestas y buscar responsabilidades.

Es importante distinguir entre dos aspectos: la experiencia emocional de sentir que algo no estuvo bien y la determinación objetiva de lo que ocurrió desde el punto de vista médico. El testimonio expresa la percepción y el dolor de una madre, pero por sí solo no permite establecer si existió una negligencia.

Ambas cuestiones merecen atención. La familia necesita acompañamiento emocional y, si tiene dudas sobre la atención recibida, puede solicitar información clínica y orientación sobre los procedimientos formales para revisar lo sucedido.

Sentir enojo no invalida el amor ni significa que el duelo se esté viviendo de manera incorrecta. Puede ser una respuesta comprensible ante una pérdida que todavía resulta difícil de asimilar.

La importancia de recibir información clara durante una hospitalización

Cuando una persona se encuentra en estado crítico, la información médica puede cambiar conforme evoluciona su condición. Una expectativa de mejoría no siempre garantiza que la recuperación vaya a ocurrir.

Sin embargo, para los familiares, escuchar que todo parece estar bien y recibir después la noticia de un fallecimiento puede resultar especialmente desconcertante.

En estos momentos, la comunicación debe ser comprensible, respetuosa y sensible a la situación emocional de la familia.

Cuando surgen dudas, los familiares pueden solicitar una explicación de la evolución clínica, preguntar qué ocurrió y pedir que se aclaren los términos médicos que no comprenden.

Si consideran que existen inconsistencias importantes, pueden consultar el expediente clínico y buscar orientación sobre los mecanismos institucionales disponibles para revisar la atención.

Estas acciones no eliminan el dolor de la pérdida, pero pueden ayudar a organizar las preguntas y a comprender mejor los hechos, sin tener que depender únicamente de recuerdos fragmentados de un momento de crisis.

El impacto emocional de una muerte inesperada en el hospital

Una pérdida repentina puede dejar recuerdos muy intensos de los momentos anteriores y posteriores al fallecimiento.

La conversación con el personal médico, las palabras que anunciaban una posible mejoría y el instante en que se comunicó la muerte pueden permanecer presentes en la memoria durante mucho tiempo.

Algunas personas reviven mentalmente la secuencia de los acontecimientos, buscan identificar en qué momento cambió la situación o sienten una necesidad persistente de reconstruir lo ocurrido.

En ciertos casos, estas experiencias pueden formar parte de una respuesta de estrés traumático. No todas las personas desarrollan un trastorno psicológico, pero sí pueden necesitar apoyo para procesar lo vivido.

Si aparecen pesadillas frecuentes, recuerdos intrusivos, ansiedad intensa, dificultades para dormir o una sensación persistente de estar reviviendo el acontecimiento, puede ser conveniente buscar atención de un profesional de salud mental con experiencia en duelo y trauma.

No es necesario esperar a que el sufrimiento se vuelva insoportable para pedir ayuda.

Cuando una madre necesita respuestas después de la muerte de su hijo

Después de una muerte inesperada, las preguntas pueden convertirse en una parte central del duelo.

La madre puede necesitar comprender qué sucedió, qué información tenía el equipo médico y por qué la situación cambió tan rápidamente.

Buscar respuestas no significa necesariamente que la persona se niegue a aceptar la pérdida. En ocasiones, necesita comprender los acontecimientos para poder integrar lo ocurrido a su historia.

Es posible que algunas preguntas encuentren respuesta y otras permanezcan abiertas durante un tiempo.

Por eso, conviene evitar frases como “ya no pienses en eso” o “tienes que dejarlo ir”. Pueden transmitir la idea de que el familiar debe renunciar a comprender lo sucedido para poder continuar con su vida.

Un acompañamiento respetuoso permite que la persona formule sus dudas, exprese su enojo y decida qué pasos quiere seguir.

El apoyo emocional y la búsqueda de información pueden avanzar al mismo tiempo.

Cómo acompañar a una madre que perdió a su hijo de manera repentina

Cuando alguien cercano vive una pérdida de estas características, puede ser difícil saber qué decir.

Muchas personas intentan consolar mediante explicaciones, frases positivas o consejos para seguir adelante. Sin embargo, en los primeros momentos, la persona en duelo quizá no necesita una explicación: necesita que alguien reconozca la magnitud de su dolor.

Puedes acompañarla de distintas maneras:

Escuchar sin juzgar. Permite que cuente lo sucedido tantas veces como necesite, sin discutir sus emociones ni apresurarla a encontrar una explicación.

Reconocer su experiencia. Expresiones como “entiendo que haya sido devastador recibir esa noticia después de lo que te habían dicho” pueden ayudar a que se sienta escuchada.

No minimizar sus preguntas. Si siente que necesita respuestas, no le digas que debe olvidarse del asunto o dejar de buscar explicaciones.

Ofrecer ayuda concreta. Acompañarla a una consulta, ayudarle con trámites o estar presente durante un día difícil puede ser más útil que decir únicamente “cuenta conmigo”.

Respetar sus tiempos. El duelo no tiene una fecha exacta de finalización y no todas las personas necesitan el mismo tipo de apoyo.

Acompañar no significa tener todas las respuestas. A veces significa permanecer cerca mientras la persona atraviesa una realidad que todavía no logra comprender.

¿Cómo comenzar a procesar una pérdida cuando todavía hay muchas preguntas?

No existe una fórmula para superar la muerte de un hijo, y menos cuando el fallecimiento ocurre de manera inesperada.

El proceso puede comenzar con acciones pequeñas: hablar con alguien de confianza, buscar acompañamiento profesional, descansar cuando sea posible o escribir los recuerdos y las preguntas que surgen.

La escritura puede ayudar a ordenar lo vivido, aunque no sustituye una revisión médica cuando existen dudas sobre la atención recibida.

También es importante reconocer que el dolor puede cambiar de intensidad. Puede haber momentos de tranquilidad seguidos de tristeza, enojo o incredulidad.

Esto no significa que la persona esté retrocediendo.

Cuando la pérdida se encuentra asociada a una experiencia traumática, el acompañamiento especializado puede ayudar a trabajar tanto el duelo como los recuerdos perturbadores relacionados con el fallecimiento.

No se trata de olvidar lo sucedido ni de justificar aquello que todavía genera preguntas. Se trata de encontrar una forma de recordar a la persona fallecida sin que cada recuerdo tenga que convertirse en una experiencia de sufrimiento insoportable.

Recomendaciones para afrontar el duelo después de una muerte inesperada

Ante una pérdida repentina, es importante no exigirse respuestas inmediatas ni intentar resolver todas las emociones al mismo tiempo.

Estas recomendaciones pueden servir como punto de partida:

  • Busca una persona de confianza con quien puedas hablar sin sentirte juzgado.

  • Si necesitas comprender la atención médica recibida, anota tus preguntas y solicita información por los canales correspondientes.

  • Considera la ayuda de un profesional especializado en duelo traumático si los recuerdos o las emociones afectan significativamente tu vida cotidiana.

  • Acepta el apoyo práctico de familiares y amistades, incluso para tareas que antes realizabas sin dificultad.

  • No te obligues a sentir tranquilidad, perdonar o aceptar lo ocurrido antes de estar preparado.

  • Recuerda que buscar respuestas y recibir apoyo emocional son necesidades distintas, y ambas pueden ser importantes.

Si el dolor se vuelve abrumador, no tienes que atravesarlo sin ayuda. Pedir acompañamiento es una manera de cuidar tu bienestar en medio de una experiencia profundamente difícil.

Preguntas frecuentes sobre el duelo por la muerte inesperada de un hijo

¿Cómo afrontar la muerte repentina de un hijo?

No existe una única manera de hacerlo. Puede ser útil contar con una red de apoyo, respetar las propias emociones y buscar acompañamiento profesional cuando el sufrimiento resulte difícil de manejar. No es necesario comprender o resolver todo durante los primeros días.

¿Es normal sentir enojo con los médicos después de una pérdida?

El enojo puede aparecer cuando la muerte ocurre de manera inesperada o cuando la familia siente que no recibió explicaciones suficientes. Esa emoción merece ser escuchada, aunque determinar si existió una falla en la atención requiere revisar los hechos y la información médica disponible.

¿Por qué es tan difícil aceptar una muerte que parecía inesperada?

La mente puede tener dificultades para integrar una noticia que contradice las expectativas inmediatas. Cuando poco antes existía esperanza de recuperación, el contraste puede intensificar la incredulidad y la necesidad de comprender qué ocurrió.

¿Qué es el duelo traumático?

Es una expresión que se utiliza para describir experiencias de duelo en las que el impacto de la muerte está acompañado de síntomas relacionados con el trauma, como recuerdos intrusivos, ansiedad intensa o sensación de revivir lo ocurrido. No todas las pérdidas repentinas producen un trastorno traumático, por lo que una valoración profesional puede ayudar a identificar las necesidades de cada persona.

¿Cuándo debo buscar ayuda profesional después de perder a un hijo?

Puedes buscar ayuda desde los primeros momentos si sientes que la necesitas. Es especialmente importante consultar cuando la angustia, los recuerdos perturbadores, las dificultades para dormir o el aislamiento afectan de forma significativa la vida cotidiana. No es necesario esperar a que pase un tiempo determinado para recibir apoyo.

Nuestros servicios

En Columbario Ciprés reconocemos que despedir a un ser querido es una experiencia que transforma la vida de las familias. Cada proceso de duelo tiene sus propias necesidades y merece ser acompañado con respeto y sensibilidad.

Contamos con alternativas para honrar la memoria de quienes han fallecido, como nichos para cenizas, criptas para cenizas, nichos para urnas y Servicios funerarios en Cuernavaca.

Crear un espacio para recordar puede formar parte de la manera en que una familia conserva el vínculo con su ser querido y construye una historia en la que el amor permanece, aun después de la ausencia.

Comparte en WhatsApp

Accede al episodio completo.