La muerte es parte de la vida: cómo vivir sin pendientes y aprender a soltar 32.6

Karen Bejar & Marlen Loman ·

Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Marlen Loman

Después de perder a alguien que amamos, algunas de sus palabras pueden convertirse en una enseñanza que permanece con nosotros.

En este caso, el mensaje de su hermano fue sencillo: disfrutar la vida, hacer aquello que realmente queremos y no quedarnos permanentemente con la sensación de “hubiera hecho”.

Pero detrás de ese consejo existe una reflexión más profunda.

La vida no nos pertenece para siempre.

Las personas que amamos no estarán con nosotros para siempre.

Y tampoco tenemos la certeza de cuánto tiempo tendremos para cumplir nuestros planes, decir lo que sentimos o hacer aquello que hemos postergado.

Aceptar esta realidad no significa vivir con miedo a la muerte. Puede significar aprender a reconocer nuestra finitud y utilizar esa conciencia para darle mayor valor al presente.

“Quieres hacer algo, hazlo”: el aprendizaje que dejó una pérdida

Después de la muerte de su hermano, Marlen encontró un significado particular en aquellas palabras que él le había dicho.

Él quería hacerse un tatuaje.

Incluso había pensado en compartir esa experiencia con ella.

No alcanzaron a hacerlo.

Y justamente ese detalle se convirtió en una enseñanza.

A veces sabemos que queremos hacer algo, pero lo posponemos.

Esperamos el momento adecuado.

Esperamos tener más dinero.

Esperamos vacaciones.

Esperamos sentirnos preparados.

Esperamos que haya menos trabajo.

Y algunas veces ese momento nunca llega.

Por eso, el mensaje no necesariamente consiste en hacer todo impulsivamente, sino en preguntarnos qué cosas importantes estamos aplazando y por qué.

Transcripción

No quiero morir pensando: “Me hubiera gustado…”

"Justo lo que me dijo mi hermano es disfrutar. Yo no me quiero ir con ninguna cosa de: “¡Uh!, yo hubiera hecho”. Porque claro que él se fue con: “Ay, me hubiera tatuado, me hubiera gustado tatuarme”. Creo que me enseñó a decir: “¿Quieres hacer algo? Hazlo, hazlo”, obviamente consciente, sabiendo que lo que sea trae consecuencias positivas y negativas. Y me doy cuenta de que nada nos pertenece, absolutamente nada, y que pues en algún momento de la vida tenemos que partir. Y a mí me gustaría partir de la mejor manera y entender que no es... la muerte no es algo malo. Yo sé que a veces llega de formas inesperadas o incluso violentas, pero la muerte es parte de la vida y no podemos rechazarla. Es algo tan natural y es algo que viene con la vida."

Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Marlen Loman

Vivir sin el “hubiera” después de una pérdida

Una de las emociones más dolorosas después de una muerte puede ser el arrepentimiento.

“Hubiera llamado”.

“Hubiera ido”.

“Hubiera dicho que lo quería”.

“Hubiera hecho ese viaje”.

“Hubiera intentado algo diferente”.

El “hubiera” puede convertirse en una forma de revisar una y otra vez el pasado.

Pero también puede convertirse en una invitación para observar el presente.

No podemos modificar aquello que no hicimos con una persona que ya murió.

Lo que sí podemos hacer es preguntarnos qué nos está enseñando ese arrepentimiento sobre la manera en que queremos vivir nuestras relaciones y nuestro tiempo.

La finalidad no debería ser vivir obsesionados con aprovechar cada minuto por miedo a morir.

Se trata de identificar qué es verdaderamente importante y dejar de postergarlo indefinidamente.

Hacer lo que quieres no significa actuar sin pensar

El mensaje “hazlo” necesita una segunda parte.

Y la propia historia la incluye: “obviamente consciente, sabiendo que lo que sea trae consecuencias positivas y negativas”.

Vivir plenamente no significa tomar cualquier decisión de manera impulsiva.

No significa ignorar responsabilidades.

Tampoco significa pensar que todas nuestras decisiones tendrán consecuencias positivas.

Significa tomar decisiones con mayor conciencia.

Preguntarnos:

¿Qué quiero hacer realmente?

¿Por qué lo quiero hacer?

¿Qué consecuencias puede tener?

¿Es compatible con mis valores?

¿Estoy dispuesto a asumir lo que implica?

¿Lo estoy posponiendo por una razón importante o simplemente por miedo?

La conciencia de nuestra finitud puede ayudarnos a tomar decisiones más intencionales, no necesariamente más impulsivas.

“Nada nos pertenece”: aprender a convivir con la impermanencia

Una de las reflexiones centrales del relato es que nada nos pertenece absolutamente.

La idea puede resultar difícil, pero forma parte de la experiencia humana.

Las relaciones cambian.

Las personas envejecen.

Los hijos crecen.

Los trabajos terminan.

Las etapas de la vida se transforman.

Y eventualmente todas las personas enfrentamos la muerte.

Aceptar la impermanencia no significa dejar de amar porque sabemos que podemos perder.

Al contrario.

Puede ayudarnos a comprender que precisamente porque algo es temporal, tiene un valor especial.

Una conversación puede ser importante porque no sabemos cuántas tendremos.

Un abrazo puede ser significativo porque no sabemos cuántos quedan.

Un encuentro familiar puede adquirir un valor diferente cuando comprendemos que las circunstancias no permanecen para siempre.

¿Aceptar la muerte significa dejar de tenerle miedo?

No.

Aceptar que la muerte forma parte de la vida no significa que debamos sentirnos tranquilos ante ella todo el tiempo.

El miedo a morir puede ser una experiencia humana completamente comprensible.

También podemos sentir miedo ante la enfermedad, la pérdida de autonomía, el dolor, la separación de nuestros seres queridos o aquello que desconocemos.

La aceptación de la muerte no consiste necesariamente en eliminar ese miedo.

Puede consistir en reconocer que existe y aprender a convivir con la realidad de nuestra finitud.

Cada persona encuentra su propia manera de hacerlo.

La muerte puede llegar de maneras inesperadas

La muerte no siempre ocurre después de una larga preparación.

Puede llegar después de una enfermedad.

Puede ser inesperada.

Puede ocurrir de manera repentina.

Puede suceder cuando todavía existen muchos planes pendientes.

Por eso, aunque hablar de la muerte puede resultar incómodo, reconocer que forma parte de la vida puede ayudarnos a comprender que no tenemos control absoluto sobre cuándo ocurrirá.

Esto no significa vivir anticipando tragedias.

Significa evitar la ilusión de que siempre habrá tiempo.

Porque precisamente esa idea —“después lo hago”— puede llevarnos a aplazar indefinidamente aquello que realmente importa.

¿Qué significa “partir de la mejor manera”?

La expresión “partir de la mejor manera” puede tener significados diferentes para cada persona.

Para alguien puede significar haber expresado amor.

Para otra persona, reconciliarse con alguien.

Para otra, haber vivido de acuerdo con sus valores.

También puede significar haber hablado sobre sus deseos relacionados con el final de la vida, haber organizado determinados asuntos familiares o simplemente haber disfrutado de las personas que ama.

No existe una fórmula universal.

Tampoco existe una forma perfecta de morir.

La reflexión más importante puede estar en preguntarnos cómo queremos vivir mientras todavía estamos aquí.

Vivir plenamente no significa tener una vida perfecta

A veces la idea de “vivir al máximo” se presenta como si implicara viajar constantemente, cumplir grandes sueños o realizar experiencias extraordinarias.

Pero vivir plenamente puede ser mucho más cotidiano.

Puede ser estar presente con nuestros hijos.

Compartir una comida.

Llamar a un hermano.

Hacer una actividad que disfrutamos.

Aprender algo nuevo.

Descansar.

Cuidar nuestra salud.

Decir que no cuando algo va en contra de nuestros límites.

Pedir ayuda.

Perdonar cuando sea posible.

O simplemente prestar atención a un momento que normalmente pasaríamos por alto.

La vida no tiene que ser extraordinaria todos los días para tener significado.

La enseñanza de una pérdida: hacer espacio para lo que importa

La muerte de una persona querida puede cambiar nuestra relación con el tiempo.

Aquello que antes parecía urgente puede dejar de serlo.

Y aquello que habíamos colocado al final de la lista puede adquirir importancia.

Quizá descubrimos que necesitábamos llamar más a nuestra familia.

Quizá reconocemos que llevábamos años aplazando un proyecto.

Quizá entendemos que necesitamos dejar una relación que nos hace daño.

Quizá queremos decirle a alguien cuánto lo queremos.

El duelo no tiene que convertirse en una lista de obligaciones.

Pero sí puede abrir un espacio para preguntarnos qué queremos hacer con la vida que continúa.

Cómo vivir sin acumular tantos pendientes emocionales

No podemos evitar todos los arrepentimientos.

Somos humanos y vamos a equivocarnos.

Habrá conversaciones que pospondremos.

Decisiones que tomaremos mal.

Relaciones que no podremos reparar.

Oportunidades que perderemos.

Vivir conscientemente no significa alcanzar una vida sin pendientes.

Significa intentar reducir aquellos pendientes que sí podemos atender.

Puedes comenzar por algo sencillo:

Si quieres decir algo importante, dilo.

Si necesitas pedir perdón, reflexiona si es momento de hacerlo.

Si quieres agradecer, no lo pospongas indefinidamente.

Si tienes un proyecto importante, analiza qué primer paso puedes dar.

Si necesitas ayuda, pídela.

Y también aprende a aceptar que hay cosas que no dependen de ti.

Recomendaciones para vivir con mayor conciencia de nuestra finitud

La conciencia de la muerte puede ser incómoda, pero también puede convertirse en una oportunidad para revisar nuestras prioridades.

No se trata de pensar todos los días en morir.

Se trata de recordar ocasionalmente que nuestro tiempo es limitado.

Puedes preguntarte:

  • ¿Qué estoy posponiendo sin una razón real?

  • ¿Con quién quiero pasar más tiempo?

  • ¿Hay algo que necesito decir?

  • ¿Qué relación quiero cuidar?

  • ¿Qué límites necesito establecer?

  • ¿Qué proyecto me gustaría comenzar?

  • ¿Qué cosas realmente considero importantes?

Las respuestas no tienen que producir cambios radicales.

A veces basta con comenzar.

Preguntas frecuentes sobre la muerte, el arrepentimiento y vivir plenamente

¿Pensar en la muerte puede ayudarme a valorar más la vida?

Para algunas personas, reconocer la propia finitud puede ayudar a reconsiderar prioridades y valorar más el tiempo y las relaciones. Sin embargo, si pensar en la muerte genera ansiedad intensa o interfiere con la vida cotidiana, puede ser conveniente buscar acompañamiento profesional.

¿Cómo puedo dejar de vivir con tantos “hubiera”?

No podemos eliminar todos los arrepentimientos. Podemos trabajar en aceptar aquello que ya no puede cambiarse y utilizar esas experiencias para tomar decisiones diferentes en el presente.

¿Vivir al máximo significa hacer todo lo que quiero?

No necesariamente. Vivir plenamente también implica considerar consecuencias, responsabilidades, límites y valores. La libertad puede convivir con la conciencia y la responsabilidad.

¿Aceptar la muerte significa no tenerle miedo?

No. Puedes comprender intelectualmente que la muerte forma parte de la vida y, al mismo tiempo, sentir miedo o tristeza ante ella. La aceptación no exige ausencia de emociones.

¿Cómo puedo aprovechar mejor el tiempo que tengo?

Puedes comenzar identificando qué personas, actividades y valores son realmente importantes para ti. Después, busca acciones concretas que te acerquen a ellos sin exigirte cambiar toda tu vida de inmediato.

Nuestros servicios

En Columbario Ciprés entendemos que hablar de la muerte también implica hablar de la vida, de los vínculos y de la memoria que dejamos en quienes nos aman.

Contamos con espacios para conservar dignamente las cenizas de un ser querido, como nichos para cenizas, criptas para cenizas y nichos para urnas, además de servicios de funerarias en Cuernavaca.

Un espacio para conservar las cenizas puede convertirse también en un lugar para recordar, visitar y mantener presente la historia de una persona.

Porque aunque la vida sea finita, los recuerdos y el significado de los vínculos pueden permanecer de muchas maneras.

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