Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Marlen Loman
Cuando muere un ser querido, puede parecer que la vida debería detenerse. Las actividades cotidianas pierden sentido, los planes pueden sentirse fuera de lugar y hasta algo tan sencillo como salir de viaje puede provocar culpa.
Pero el duelo no significa que tengamos que dejar de vivir.
La frase “la vida continúa” puede ser difícil de escuchar cuando el dolor todavía está presente. Sin embargo, también puede convertirse en una forma de reconocer que la ausencia de alguien no significa que quienes permanecen tengan que renunciar a su propia vida.
El duelo y la continuidad de la vida pueden coexistir.
¿Qué significa que “la vida continúa” después de una pérdida?
La muerte de una persona transforma profundamente la vida de quienes la amaban. Cambian las rutinas, las conversaciones, los planes familiares y la manera de imaginar el futuro.
Sin embargo, hay algo que permanece: la vida de quienes siguen aquí.
Continuar no significa olvidar. Tampoco significa dejar de llorar, sentirse triste o actuar como si nada hubiera ocurrido. Significa aprender, poco a poco, a incorporar la ausencia dentro de una realidad que sigue avanzando.
Por eso, una persona puede estar profundamente devastada por una pérdida y, al mismo tiempo, levantarse, trabajar, salir, viajar o compartir con su familia.
No existe una contradicción en ello.
Transcripción
A dos días de perder a su hijo, eligieron seguir viviendo
"Mis papás son unos señores que qué bárbaros, yo de verdad les aplaudo mucho. Tenemos un viaje ya planeado para Veracruz, mi hermano muere el 8 y el 10 de agosto ya estaban en Veracruz. Yo no fui, yo la verdad sí me quedé en casa, pero mi mamá me dijo, la vida continúa. A pesar de que estoy devastada, pues era su primogenito, dice la vida continúa y tenemos que seguir viviendo Marlene. Y tenemos este viaje y lo vamos a hacer. Y dije, wow. O sea, mi mamá es una mujer súper resiliente y mi papá, a pesar de que es un hombre muy callado y todo, también dijo sí. Esto sí. Él ya no está, pero nosotros seguimos y él nos va a acompañar siempre. Y se fueron de viaje."
Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Marlen Loman
“Mi hermano muere el 8 y el 10 de agosto ya estaban en Veracruz”
En este testimonio, hay un detalle que puede resultar sorprendente: los padres ya tenían planeado un viaje a Veracruz y, apenas dos días después de la muerte de su hijo, decidieron realizarlo.
Marlene cuenta que ella decidió quedarse en casa. Para ella, el dolor todavía era demasiado intenso.
Su mamá, en cambio, le dijo algo que resume una de las realidades más complejas del duelo:
“La vida continúa.”
Su hijo había muerto, pero ellos seguían vivos. Y el viaje que habían planeado antes de la pérdida seguía existiendo.
Esto no significa que el viaje fuera más importante que el duelo. Significa que sus padres encontraron una manera de continuar con algo que ya formaba parte de su vida.
Cada persona vive el duelo de una manera diferente.
Cada persona tiene su propio ritmo para vivir el duelo
No hay un calendario universal para el duelo.
Una persona puede necesitar quedarse en casa durante semanas. Otra puede regresar al trabajo rápidamente. Alguien puede querer estar acompañado constantemente, mientras otra persona necesita espacios de silencio.
Ninguna de estas respuestas determina cuánto se amaba a la persona que murió.
En este caso, Marlene necesitó quedarse en casa. Sus padres decidieron viajar.
Ambas respuestas pueden coexistir dentro de una misma familia.
Esta diferencia también es importante porque, después de una muerte, es común que los familiares se observen entre sí y se pregunten:
“¿Por qué él ya está haciendo su vida?”
“¿Por qué ella no quiere salir?”
“¿Por qué parece estar bien?”
“¿Por qué yo sigo llorando?”
“¿Será que no le duele?”
El comportamiento externo no permite medir el dolor interno.
Una persona puede estar disfrutando momentáneamente de un viaje y extrañar profundamente a quien murió. También puede llorar durante días y, después, encontrar un momento de tranquilidad.
El duelo no es una competencia.
Seguir viviendo no significa dejar atrás a quien murió
Una de las dificultades más frecuentes después de una pérdida es sentir que disfrutar puede ser una forma de traición.
Puede aparecer una culpa muy particular:
“¿Cómo puedo estar riéndome si mi ser querido acaba de morir?”
“¿Cómo puedo viajar, comer, celebrar o divertirme si él ya no está?”
Pero continuar con la vida no elimina el vínculo con la persona fallecida.
Una familia puede viajar y hablar de quien murió. Puede conocer un lugar nuevo y recordar que esa persona habría disfrutado estar ahí. Puede celebrar una fecha y, al mismo tiempo, sentir su ausencia.
El vínculo cambia, pero la historia compartida permanece.
Por eso, disfrutar un momento después de una pérdida no significa querer menos a quien murió.
La resiliencia no significa ser fuerte todo el tiempo
Marlene describe a su mamá como una mujer muy resiliente y también reconoce la actitud de su papá, un hombre más callado.
Su madre encontró en la frase “la vida continúa” una manera de avanzar.
Pero es importante entender la resiliencia de una manera más amplia.
Ser resiliente no significa no llorar.
No significa levantarse al día siguiente como si nada hubiera pasado.
Tampoco significa evitar el dolor.
La resiliencia puede consistir simplemente en encontrar la manera de atravesar un día difícil y después otro. Algunas veces significa pedir ayuda. Otras, permitirnos descansar, llorar o reconocer que no podemos con todo.
La resiliencia también puede verse en una familia que aprende a continuar sin negar que algo cambió para siempre.
“Él ya no está, pero nosotros seguimos”
Hay una frase especialmente significativa en el testimonio:
“Él ya no está, pero nosotros seguimos y él nos va a acompañar siempre.”
Esta idea permite diferenciar dos conceptos que suelen confundirse: ausencia y olvido.
Que una persona ya no esté físicamente no significa que desaparezca de nuestra historia.
Permanece en las experiencias compartidas, en las conversaciones, en las fotografías, en las costumbres familiares, en las enseñanzas y en los recuerdos.
Seguir viviendo no exige borrar ese vínculo.
Al contrario, para muchas personas, parte del proceso de duelo consiste en encontrar una nueva manera de relacionarse emocionalmente con quien murió.
Ya no desde la presencia física, sino desde la memoria y el significado que tuvo en su vida.
¿Es normal querer continuar con los planes después de una muerte?
Sí. Continuar con actividades previamente planeadas puede formar parte de la manera en que una persona afronta una pérdida.
No existe una regla que indique cuánto tiempo debe pasar antes de volver a viajar, trabajar, convivir o realizar actividades cotidianas.
Lo importante es que la decisión sea propia y no una obligación por demostrar fortaleza.
También puede suceder lo contrario: que una persona tenga un viaje planeado y descubra que emocionalmente no está preparada para hacerlo.
Cancelar también puede ser válido.
El duelo necesita espacio para adaptarse a la realidad de cada persona.
Cómo seguir viviendo sin sentir que estás olvidando a tu ser querido
Una manera saludable de pensar la continuidad después de una pérdida es entender que seguir viviendo y recordar pueden ocurrir al mismo tiempo.
Puedes retomar actividades que disfrutabas antes.
Puedes viajar.
Puedes volver a trabajar.
Puedes reír.
Puedes hacer nuevos planes.
Puedes tener momentos de tranquilidad.
Y también puedes llorar cuando la ausencia se haga presente.
No tienes que escoger entre vivir y recordar.
Una estrategia que puede ayudar es incorporar pequeños rituales de memoria. Por ejemplo, llevar una fotografía, visitar un lugar significativo, preparar una comida que le gustaba o simplemente hablar de esa persona con otros familiares.
El objetivo no es permanecer permanentemente en el dolor, sino encontrar una forma de llevar el recuerdo contigo mientras reconstruyes tu vida.
No todos vivimos el duelo de la misma manera
Las familias pueden atravesar la misma pérdida desde lugares completamente diferentes.
Mientras alguien necesita hablar constantemente, otra persona puede guardar silencio.
Mientras uno quiere conservar todas las fotografías, otro puede necesitar distancia.
Mientras alguien quiere regresar a sus actividades, otro necesita tiempo.
Estas diferencias no necesariamente significan falta de amor.
En ocasiones, incluso dentro de una misma familia, cada integrante necesita encontrar su propio camino para adaptarse a la ausencia.
Por eso es importante evitar juzgar la forma en que otra persona está viviendo su duelo.
La pregunta no debería ser “¿por qué ya está bien?”, sino “¿qué necesita para atravesar este momento?”
Recomendaciones para continuar después de una pérdida
Después de la muerte de un ser querido, puede ser útil recordar algunas ideas:
Permítete vivir tu propio duelo. No tienes que hacerlo igual que los demás.
No midas el amor por la cantidad de lágrimas. Las personas expresan el dolor de maneras diferentes.
No confundas continuar con olvidar. Volver a vivir no borra la importancia de quien murió.
No te obligues a estar bien. Si todavía no estás preparado para retomar ciertas actividades, también está bien.
Habla de la persona cuando lo necesites. Recordarla no significa impedir que el duelo avance.
Acepta los momentos de bienestar. Reír o disfrutar algo después de una pérdida no significa que hayas dejado de querer.
Busca acompañamiento si el dolor se vuelve difícil de manejar. Un proceso de tanatología o apoyo psicológico puede proporcionar un espacio seguro para expresar lo que estás viviendo.
Preguntas frecuentes sobre seguir viviendo después de una pérdida
¿Cuánto tiempo debo esperar para volver a hacer mi vida después de una muerte?
No existe un tiempo establecido. Algunas personas retoman actividades rápidamente y otras necesitan meses para sentirse preparadas. El duelo no tiene un calendario universal.
¿Salir de viaje después de una muerte significa que ya no estoy triste?
No. Una persona puede viajar, convivir o incluso disfrutar un momento y continuar sintiendo profundamente la ausencia de su ser querido.
¿Es normal sentir culpa por disfrutar después de una pérdida?
Sí, puede aparecer culpa al experimentar momentos agradables. Sin embargo, disfrutar no significa olvidar ni traicionar a quien murió. Tu vida puede continuar mientras mantienes su recuerdo.
¿Qué puedo hacer si mi familia vive el duelo de una manera diferente a la mía?
Respetar los diferentes ritmos puede ayudar. No necesitas sentir ni actuar igual que los demás para que tu duelo sea válido.
¿Cuándo puede ser recomendable buscar ayuda durante el duelo?
Cuando sientes que el dolor te rebasa, que no puedes desenvolverte en tu vida cotidiana, que la culpa se vuelve persistente o que necesitas un espacio para hablar de lo ocurrido, buscar acompañamiento profesional puede ser una opción importante.
Nuestros servicios
En Columbario Ciprés comprendemos que la despedida de un ser querido no termina con el funeral. El duelo continúa y cada familia necesita encontrar su propia manera de conservar el recuerdo y adaptarse a la ausencia.
Contamos con opciones para conservar las cenizas y mantener un espacio significativo para el recuerdo, como nichos para cenizas, criptas para cenizas y nichos para urnas, además de servicios de funerarias en Cuernavaca.
El propósito no es olvidar a quien partió, sino encontrar un lugar y una forma digna de mantener presente su memoria mientras la vida continúa.
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