11.7 Cuando las palabras que diste a tu hijo se convierten en tu propia guía
Karen Bejar & Gabriela Suárez
January 13, 2026
Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Gabriela Suárez
Hay palabras que se dicen desde el amor más profundo, sin imaginar que algún día serán el único sostén para seguir de pie. Consejos que nacen del instinto de proteger y que, tras una pérdida, regresan como un eco que acompaña, guía y sostiene.
En el duelo, muchas veces no avanzamos creando algo nuevo, sino regresando a lo que ya habíamos sembrado con amor.
Las palabras que se dicen desde la maternidad
Decirle a un hijo que viva, que sea feliz, que continúe su camino, es una de las expresiones más grandes de amor. No es abandono, es deseo de plenitud. Es reconocer que la vida debe seguir, incluso cuando duele.
Estas palabras no se dicen desde la razón, se dicen desde el alma.
Cuando el mensaje se convierte en espejo
Después de la pérdida, esas mismas palabras regresan. Lo que una madre dijo para preparar a su hijo para la vida, ahora se transforma en una guía para sí misma. El mensaje cambia de dirección, pero no de intención.
Amar también implica permitirnos seguir viviendo.
Seguir viviendo no es olvidar
Hacer la vida, caminarla, poner amor y dedicación en lo cotidiano no significa dejar atrás a quien ya no está. Significa honrarlo. Continuar es una forma de amor activo, no una traición al recuerdo.
El duelo también puede ser un acto de coherencia con lo que enseñamos.
El diálogo que trasciende la ausencia
Cuando esas palabras vuelven, se sienten como si el hijo también las dijera. Como si ese consejo ahora fuera compartido, sostenido desde otro plano. El amor no desaparece; se transforma en acompañamiento interno.
A veces, seguir viviendo es la manera más fiel de amar.
Transcripción
El consejo que le di a mi hijo… hoy es mi propia fuerza
"Yo le decía a mi hijo, si a mí me pasa algo hijo, quiero que tú, si te vas a sentir mal, vas a llorar, obviamente, pero tú después quiero que hagas tu vida, que seas feliz, que no pares, que tengas que hacer lo que tengas que hacer. Entonces obviamente ese consejo yo se lo di como madre a mi hijo, porque lo amo. Ahora lo que yo le decía lo aplico para mí. Si yo le decía, hijo sigue tu vida, haz lo que tengas que hacer con amor, con dedicación, camina la vida, entonces esas palabras me reflejo en él, y ahora yo me las digo, y ahora él me las dice también, porque yo se las dije."
Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Claudia Gabriela Suárez Chávez
Recomendaciones
Recupera las palabras de amor que alguna vez ofreciste; pueden sostenerte hoy.
Permítete vivir sin culpa: seguir no significa olvidar.
Habla contigo con la misma compasión con la que hablaste a tu hijo.
Reconoce que el amor también se honra caminando la vida.
Acompaña tu proceso con apoyo tanatológico profesional.
Preguntas frecuentes
¿Seguir con mi vida significa dejar atrás a mi hijo?
No. Significa honrar lo que te enseñó y el amor que compartieron.¿Es normal usar recuerdos o palabras del pasado para sostenerme?
Sí. Son recursos emocionales profundamente válidos en el duelo.¿Por qué estas palabras ahora duelen y reconfortan al mismo tiempo?
Porque conectan el amor con la ausencia; ambas emociones pueden coexistir.¿Esto forma parte de un duelo sano?
Sí. Integrar el amor vivido a la vida presente es parte de la sanación.
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Acompañar el duelo también implica contar con espacios dignos que honren la memoria y el amor.
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