11.4 Resignificar la vida cuando el futuro que imaginabas ya no existe
Karen Bejar & Gabriela Suárez
January 13, 2026
Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Gabriela Suárez
Perder un hijo no solo rompe el corazón: rompe el tiempo, los planes y la identidad. La vida que existía antes deja de tener forma, porque estaba construida alrededor de una presencia que ya no está. En ese vacío, surge una pregunta profunda y dolorosa: ¿cómo seguir viviendo cuando la vida que conocías desapareció?
Este testimonio habla de ese punto exacto en el que no se trata de “seguir adelante”, sino de resignificar la vida desde cero, con nuevas anclas, nuevos sentidos y nuevas formas de amar.
Cuando la vida anterior deja de existir
Después de la pérdida de un hijo, no hay continuidad. No se trata de retomar la vida, porque esa vida ya no existe. Los planes, las conversaciones, la complicidad y la cotidianidad compartida se rompen de golpe. El hijo no era solo un hijo: era confidente, compañía, presencia constante.
Aceptar que esa vida terminó es uno de los duelos más profundos.
Resignificar no es olvidar, es reconstruir
Resignificar no significa borrar al hijo que partió. Significa tomar lo mejor que dejó —sus valores, su amor, su forma de ser— y permitir que eso se convierta en la base para seguir viviendo. No es una traición a su memoria; es una manera de honrarla.
La vida se vuelve distinta, pero no vacía.
La importancia de las presencias que sostienen
En medio del dolor, hay presencias que sostienen cuando uno ya no puede más. Una hija que acompaña, que se convierte en motor, en apoyo emocional y en razón para levantarse. Y una fe que da sentido cuando no hay respuestas.
No es que el dolor desaparezca, pero se vuelve compartido.
Espiritualidad y acompañamiento en el duelo
Para muchas personas, la espiritualidad no elimina el dolor, pero sí ofrece un lugar donde descansar el alma. Creer, confiar o simplemente sentir que no se está solo puede marcar la diferencia entre sobrevivir y volver a respirar.
El duelo también se transita con fe, cualquiera que esta sea.
Transcripción
El día que mi hijo se fue… fueron 3 pilares los que no me dejaron caer
"¿Cómo puedes seguir la vida después de haber perdido un hijo? Mi vida anterior que tenía, ya no está. Ya no está porque mi hijo, teníamos planes, teníamos conversaciones, él era como mi confidente, me acompañaba, era un hijo muy noble, maravilloso. El resignificar la vida era ahora cómo empezar sin él y buscarle lo mejor que él me hubiera dejado para yo seguir con mi vida. Ahora la resignifico con mi hija, que ella es la que me acompaña. Sin ella, sin su apoyo, sería muy difícil haberme levantado, muy muy difícil. Y también tengo que reiterar algo, la compañía de Dios fue lo que me levantó, fue lo que me hace levantarme día con día, lo que me hace respirar día con día. Esas dos compañías, mi hija y Dios."
Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Claudia Gabriela Suárez Chávez
Recomendaciones
Permítete reconocer que tu vida anterior ya no existe, sin culpa.
No te exijas “estar bien”; resignificar lleva tiempo y proceso.
Apóyate en las personas que hoy sí están contigo.
Si la espiritualidad es parte de tu vida, permítete sostenerte en ella.
Busca acompañamiento tanatológico para reconstruir sentido y propósito.
Preguntas frecuentes
¿Es normal sentir que mi vida anterior desapareció?
Sí. La pérdida de un hijo rompe la estructura completa de la vida conocida.¿Resignificar significa olvidar a mi hijo?
No. Resignificar es integrar su amor y su legado en tu nueva forma de vivir.¿La fe puede ayudar en el duelo?
Para muchas personas, la fe brinda contención, sentido y esperanza en medio del dolor.¿Puedo seguir viviendo por quienes se quedan?
Sí. Amar y vivir por quienes siguen contigo también es una forma de honrar a quien partió.
Nuestros servicios
En los procesos de duelo, contar con acompañamiento y espacios dignos de despedida es fundamental para iniciar una resignificación sana.
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