“Ya no llores, ella ya está bien”: por qué necesitamos validar el dolor en el duelo 30.4

Karen Bejar & Marisela Nava ·

Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Marisela Nava

Cuando alguien muere, es común que las personas alrededor intenten encontrar palabras para aliviar el sufrimiento de la familia. Frases como “ya no llores”, “ella ya está bien”, “está en un lugar mejor” o “ya partió” suelen decirse con una buena intención.

Sin embargo, aunque estas palabras puedan expresar cariño, también pueden hacer que quien está viviendo el duelo sienta que debe dejar de llorar o que su dolor debería terminar porque la persona fallecida “ya está bien”.

Pero hay algo fundamental que no debemos olvidar: que la persona que murió esté en paz no significa que quienes se quedan hayan dejado de sentir dolor.

El duelo no solamente tiene que ver con comprender que alguien murió. También implica aprender a vivir con su ausencia, enfrentar los cambios que deja su partida y preguntarse: “¿Qué hago ahora sin ella?”

¿Por qué decir “ya no llores” puede lastimar durante el duelo?

Durante un funeral, el llanto es una de las formas naturales en las que puede expresarse el dolor. No existe una cantidad correcta de lágrimas ni un momento determinado en el que una persona debería dejar de llorar.

Por eso, decirle a alguien que ya no llore puede transmitir, aunque no sea la intención, que su tristeza es excesiva o que debería comenzar a sentirse mejor.

La persona puede saber perfectamente que su ser querido ya no está sufriendo. Puede incluso encontrar consuelo en pensar que está en un lugar de paz. Pero eso no elimina el vacío que experimenta.

Una cosa es la condición de quien murió y otra muy diferente es lo que está viviendo quien permanece.

Transcripción

No me digas que ya no llore… dime qué hago con su ausencia

“Una persona ahí en el funeral, cuando estábamos ahí, dijo: ‘Pues ya no lloren, ¿no? Pues ella ya está bien, ella ya partió y ella está bien, está en el mejor lugar’. Eso lo sabemos, pero ¿y qué hacemos con todo lo que nosotros sentimos? Claro, con tu dolor, con tu propio dolor. ¿Qué hago con esto, no? ¿Por qué me estás diciendo ya así como que ‘pues ya pasó, ella ya está bien’? Eso lo sé, pero no sé qué hacer sin ella. Eso es lo que se nos olvida.”

Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Marisela Nava

“Ella ya está bien”, pero ¿qué hago yo con mi dolor?

Una de las ideas más importantes cuando hablamos de duelo es que el bienestar que imaginamos para quien murió no resuelve automáticamente el sufrimiento de quien se queda.

Una persona puede pensar:

“Sé que ya no siente dolor”.

“Sé que ya descansó”.

“Sé que está en paz”.

“Sé que su muerte era inevitable”.

Y, al mismo tiempo, sentir:

“No sé cómo voy a vivir sin ella”.

Las dos cosas pueden existir al mismo tiempo.

Comprender la muerte no significa aceptar inmediatamente la ausencia. Y aceptar que alguien ya no sufre no significa dejar de extrañarlo.

El duelo ocurre precisamente porque existe un vínculo. Cuanto más importante era esa persona en nuestra vida, mayor puede ser el impacto de su ausencia.

El verdadero problema no siempre es entender la muerte, sino aprender a vivir con la ausencia

Muchas veces creemos que ayudar a una persona en duelo consiste en explicarle que la muerte es parte de la vida.

Pero probablemente esa persona ya lo sabe.

Lo difícil puede ser regresar a casa y encontrar su lugar vacío. Levantarse al día siguiente y recordar que ya no puede llamarla. Querer contarle algo y darse cuenta de que ya no está. Entrar a un espacio donde antes estaba presente y experimentar nuevamente su ausencia.

Por eso, la pregunta del duelo no siempre es:

“¿Entiendes que murió?”

A veces la pregunta más profunda es:

“¿Cómo vas a vivir ahora que ya no está?”

Y esa respuesta no aparece de inmediato.

El duelo necesita espacio para expresar el dolor

Llorar no significa que una persona no haya entendido lo sucedido.

Llorar tampoco significa que no tenga fe, que no sea fuerte o que no acepte la muerte.

Muchas veces, simplemente significa que extraña a alguien que era importante.

El llanto puede formar parte de la manera en que una persona expresa una realidad que resulta difícil poner en palabras.

Por eso, frente a alguien que está llorando por una pérdida, no siempre es necesario detener sus lágrimas. En muchas ocasiones es más humano permitirle llorar y acompañarla.

Un abrazo, permanecer cerca, tomarle la mano o simplemente sentarse a su lado puede ser mucho más útil que intentar encontrar una explicación para su dolor.

“Está en un lugar mejor” no significa que el duelo terminó

La frase “está en un lugar mejor” puede ser significativa para algunas familias y formar parte de sus creencias personales. El problema aparece cuando se utiliza como una manera de cerrar rápidamente una conversación sobre el dolor.

Porque incluso si alguien cree profundamente que su ser querido está en paz, puede seguir sintiendo una enorme tristeza.

La espiritualidad y el duelo pueden convivir con las lágrimas.

La esperanza y la ausencia pueden existir al mismo tiempo.

La persona puede sentirse agradecida por la vida de quien murió y, aun así, extrañarla profundamente.

No tenemos que elegir entre estar en paz y estar tristes.

¿Qué hacer con el dolor cuando muere alguien importante?

No existe una respuesta única. Cada duelo tiene características diferentes y depende del vínculo, las circunstancias de la muerte, la historia familiar y muchos otros factores.

Sin embargo, algunas acciones pueden ayudar a transitar este proceso:

Permitir que el dolor exista

No es necesario esconder las lágrimas para proteger a los demás ni aparentar fortaleza durante todo el tiempo.

Reconocer “me duele” puede ser un primer paso para comenzar a elaborar la pérdida.

Hablar de la persona que murió

Recordar su nombre, contar anécdotas, hablar de lo que significó y compartir recuerdos puede ayudar a mantener un vínculo simbólico con esa persona.

Hablar de alguien que murió no significa quedarse atrapado en el pasado. Puede ser una manera de reconocer su importancia en nuestra historia.

Aceptar que habrá momentos difíciles

El duelo puede hacerse especialmente evidente en situaciones cotidianas: una canción, una fotografía, una fecha, un olor, una comida o incluso una conversación pueden despertar nuevamente la tristeza.

Eso no significa necesariamente que la persona esté “retrocediendo”.

Significa que existen recuerdos asociados al vínculo que tuvo con quien murió.

Buscar acompañamiento cuando sea necesario

Cuando el dolor se vuelve demasiado difícil de manejar o interfiere de manera importante con la vida cotidiana, buscar apoyo profesional puede ser una herramienta valiosa.

La tanatología puede ofrecer un espacio para expresar lo que ocurre y comprender las diferentes dimensiones de una pérdida.

¿Cómo acompañar a alguien en duelo sin invalidar su dolor?

Acompañar no significa quitarle el dolor a la otra persona.

Muchas veces queremos encontrar la frase perfecta porque nos incomoda ver llorar a alguien que queremos. Sin embargo, no siempre necesitamos solucionar lo que está sintiendo.

Podemos decir:

“Estoy aquí contigo”.

“No tienes que dejar de llorar”.

“Sé que la extrañas”.

“No tienes que estar bien ahora”.

“Si quieres hablar de ella, te escucho”.

“Puedes llorar conmigo”.

Estas expresiones no eliminan el dolor, pero permiten que la persona se sienta acompañada mientras lo atraviesa.

Y eso puede ser mucho más importante que intentar convencerla de que debe sentirse mejor.

El duelo no termina cuando termina el funeral

El funeral representa un momento muy importante porque hace visible la despedida. Sin embargo, para muchas personas, el dolor más profundo comienza cuando todos regresan a sus casas y la vida cotidiana continúa.

Los mensajes dejan de llegar.

Las visitas disminuyen.

Las personas regresan a sus responsabilidades.

Y quien está en duelo tiene que enfrentarse a una realidad diferente.

Por eso es importante recordar que el acompañamiento no debería terminar después del funeral.

A veces, una llamada días después, una visita semanas más tarde o simplemente preguntar “¿cómo estás hoy?” puede significar mucho para una persona que está aprendiendo a vivir con una ausencia.

Recomendaciones para acompañar a una persona que está viviendo un duelo

Si alguien cercano acaba de perder a una persona importante, evita presionarlo para que deje de llorar o para que “sea fuerte”.

En lugar de intentar apresurar el proceso, puedes:

  • Escuchar sin juzgar ni interrumpir.

  • Permitir que hable de la persona fallecida.

  • Respetar sus momentos de silencio.

  • Evitar comparar su pérdida con la de otras personas.

  • No establecer plazos para que “supere” el duelo.

  • Ofrecer ayuda concreta cuando sea posible.

  • Mantener el contacto después del funeral.

  • Respetar sus creencias y su manera particular de vivir la pérdida.

Sobre todo, recuerda que acompañar no significa tener respuestas para todo.

A veces significa simplemente quedarse.

Preguntas frecuentes sobre el llanto y la expresión del dolor durante el duelo

  1. ¿Está mal llorar mucho después de la muerte de un ser querido?

    No. El llanto puede ser una expresión natural del dolor. No existe una cantidad universal de lágrimas que determine si una persona está viviendo “bien” o “mal” su duelo.

  2. ¿Decir “ya no llores” ayuda a una persona en duelo?

    Aunque generalmente se dice con buena intención, puede hacer que la persona sienta que debe controlar sus emociones. Es preferible acompañarla y permitirle expresar lo que está sintiendo.

  3. ¿Decir que una persona fallecida está en un lugar mejor puede ser perjudicial?

    Depende de la persona y de sus creencias. Puede ser una expresión de consuelo para algunas personas, pero no debería utilizarse para minimizar el dolor de quien está viviendo la pérdida.

  4. ¿Por qué sigo sintiendo dolor si sé que mi ser querido ya está en paz?

    Porque comprender que una persona murió y aceptar su ausencia son procesos diferentes. Puedes sentir tranquilidad respecto a cómo se encuentra quien murió y, al mismo tiempo, experimentar tristeza por no tenerla contigo.

  5. ¿Cuándo es recomendable buscar ayuda profesional durante un duelo?

    Cuando la persona siente que no puede afrontar lo que está viviendo, cuando el sufrimiento interfiere significativamente con su vida cotidiana o cuando necesita un espacio especializado para expresar y comprender su pérdida, puede ser conveniente buscar acompañamiento profesional.

Nuestros servicios

En Columbario Ciprés entendemos que la despedida de un ser querido no termina con el funeral. Los espacios para conservar sus cenizas también pueden formar parte de este proceso y convertirse en un lugar significativo para recordar, visitar y mantener presente el vínculo.

Contamos con opciones de nichos para cenizas, diseñados para brindar un lugar permanente donde las familias puedan visitar y honrar a sus seres queridos.

También ponemos a disposición criptas para cenizas, así como nichos para urnas para quienes buscan un espacio de resguardo digno y seguro.

Si necesitas orientación sobre alternativas funerarias y el resguardo de las cenizas, también puedes conocer nuestros servicios como funeraria en Cuernavaca.

El duelo no consiste en olvidar a quien murió. Se trata de aprender, poco a poco, a vivir con su ausencia y encontrar nuevas maneras de mantener presente aquello que significó para nosotros.

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