Aceptar lo inevitable: cuando el amor también significa soltar
Karen Bejar & David Ávalos
January 7, 2026
Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a David Ávalos
La experiencia de perder a un hijo es una de las realidades más crudas, profundas y transformadoras que puede atravesar un ser humano. En este testimonio, nos adentramos en uno de los capítulos más dolorosos de una familia: tres meses que lo cambiaron todo. Meses de esperanza, miedo, desgaste físico, emocional y espiritual. Meses en los que la fe, la incertidumbre y la necesidad de aceptar lo inevitable se entremezclaron en cada respiración.
A lo largo de este artículo exploramos esas vivencias, lo que ocurre por dentro cuando no hay respuestas claras y cuando soltar se convierte en un acto de amor.
Lo que ocurre en los meses más difíciles
Los primeros meses dentro de un hospital, cuando la vida de un hijo está en manos de médicos, diagnósticos y pronósticos inciertos, se convierten en un espacio suspendido en el tiempo. Nada afuera importa. Lo laboral, lo económico, lo cotidiano y lo social desaparecen. Lo único que existe es la pregunta constante: “¿Va a estar bien mi hijo?”
David describe este periodo como un torbellino emocional. Hay cosas buenas, como el apoyo de los primeros respondientes, pero también un profundo desconcierto. Los médicos a veces dan esperanzas que no coinciden entre sí, algunos con buena intención, otros tratando de amortiguar la dureza de la realidad. Saber que existen opiniones encontradas desgasta, confunde y duele.
Durante esos tres meses, la vida se vuelve un ejercicio de resistencia. El dinero se acaba, el cuerpo se agota, la mente se sobrecarga y el corazón se rompe día con día. No hay descanso, no hay certezas, no hay paz. Solamente la obligación de estar ahí.
El momento en que todo cambia
Hay un instante que marca un antes y un después. Un día específico que David recuerda porque ya no podía más. La situación clínica de su hija era crítica. La tensión acumulada durante semanas se convirtió en un peso insoportable. Ese día, algo dentro de él se quebró y al mismo tiempo se liberó.
Soltó.
Se permitió aceptar lo que estaba ocurriendo. Dejó de luchar contra una realidad que no podía controlar. Y en ese acto profundo, íntimo y doloroso, entregó todo a Dios.
No porque renunciara a su hija, sino porque entendió que había límites que ningún amor humano podía superar. Soltar no fue egoísmo, fue amor. Amor que reconoce la dignidad del otro, incluso en los momentos más difíciles. Amor que acompaña, aunque duela.
La verdad era devastadora. El daño cerebral era irreversible. No había nada que hacer. Y aceptar eso requiere una fortaleza que solo quienes han vivido un duelo tan profundo pueden comprender.
El valor de dejar ir
Dejar ir no significa olvidar, abandonar o rendirse. Dejar ir significa reconocer que el amor también implica acompañar incluso cuando el camino conduce a despedirse. Para David y su familia, este acto trajo algo inesperado: paz, un alivio momentáneo dentro del caos de la pérdida inminente.
Soltar fue un acto de amor hacia su hija y también hacia ellos mismos. Fue el inicio de un proceso espiritual donde la fe toma un papel central. Entregar lo más preciado a Dios no elimina el dolor, pero lo sostiene.
La tanatóloga explica que este momento es profundamente sanador. Aceptar lo inevitable permite que la despedida sea un acto de amor y no de resistencia. Es una de las decisiones más difíciles, pero también de las más humanas.
Transcripción
Cuando ya no pude más… aprendí a confiar.
“Hay muchas cosas que hablar de esos tres meses, ¿no? Hay cosas buenas, hay cosas malas, hay cosas que ahora las veo con mucho cariño de los primeros respondientes. Pero el primer mes es el más difícil porque no entiendes qué está pasando, los doctores no te dicen la verdad o te la dicen muy a medias. Que yo sé que algunos lo hacían con buena intención, te daban esperanzas cuando algunos doctores decían que simplemente eso nunca iba a pasar. Es feo, es duro el estar en el hospital por tres meses sin trabajo, no puedes trabajar, tienes que estar ahí, pues estás a la voluntad de Dios. Al final de cuentas, el dinero que teníamos se acabó muy rápido. Entonces, son tres meses muy feos, fueron tres meses muy desgastantes, muy estresantes. Llegó un punto, lo recuerdo, ya la situación estaba crítica, y ese día pasó algo que solté todo. Y dije, que sea lo que Dios quiera ya. Ese día algo pasó que no puedo describir, solté, y me quité esa carga, me quité ese egoísmo de querer controlar, de querer que todo salga bien por mi propia voluntad. Dije, no, que sea lo que Dios quiera, y salió bien. O sea, al final de cuentas, ya no había nada que hacer con nuestra niña, hablando cruelmente, porque el daño ya era irreversible en su cerebro. Entonces, sueltas todo, sueltas todo, se lo entregas a Dios y sales.
Eso es muy sanador, el hecho de entender que el dejar ir también es un acto de amor enorme.”
Tanatóloga: Karen Bejar
Invitado: David Ávalos
Recomendaciones
Buscar acompañamiento emocional en un proceso de pérdida es fundamental. La sucesión de días difíciles, incertidumbre médica y desgaste emocional puede generar un impacto profundo. Un profesional puede ayudarte a comprender tus emociones, darles un cauce sano y acompañarte en el proceso de duelo. También es importante recordar que cada persona vive la pérdida de manera diferente; no hay tiempos correctos ni una única forma de sanar. Respeta tu proceso, permite que otros te acompañen y no tengas miedo de pedir ayuda.
Preguntas frecuentes
¿Es normal sentir culpa cuando un hijo está hospitalizado o fallece?
Sí, la culpa es una emoción común en estos procesos. Es importante trabajarla acompañadamente para entender que muchas cosas no están bajo tu control.¿Cómo puedo aceptar una realidad tan dolorosa?
La aceptación no es inmediata. Requiere tiempo, acompañamiento emocional y, para algunos, apoyo espiritual. Es un proceso gradual.¿Qué puedo hacer cuando siento que ya no puedo más?
Hablar con un profesional, compartir tu carga con alguien de confianza y permitirte descansar emocionalmente son pasos esenciales.¿Soltar significa rendirse?
No. Soltar significa reconocer los límites humanos y tomar decisiones desde el amor, no desde la resistencia.
Nuestros servicios
En momentos tan sensibles como la despedida de un ser querido, es importante contar con espacios dignos y respetuosos. Puedes conocer más sobre nuestra Funeraria, así como nuestros servicios de Nichos, Criptas y Urnas. Cada espacio está diseñado para brindar paz, recogimiento y memoria.
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