Adicciones y duelo: pedir ayuda también es una forma de seguir adelante 31.5

Karen Bejar & Marlene Sánchez ·

Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Marlene Sánchez

Las adicciones pueden afectar profundamente a quien las vive y también a las personas que están a su alrededor. Para una familia, acompañar a alguien durante una adicción puede significar años de preocupación, miedo, frustración, esperanza y cansancio emocional.

Y cuando ocurre una pérdida, todas esas experiencias pueden mezclarse con el duelo.

Por eso, hablar de adicciones desde la empatía es fundamental. No siempre una persona que continúa consumiendo “no quiere” cambiar. En ocasiones, puede no contar con las herramientas, el apoyo o los recursos necesarios para comenzar un proceso de recuperación.

Reconocer esta diferencia puede cambiar la manera en que acompañamos.

El mensaje que comparte Marlene Esther Sanchez Gutierrez es especialmente importante: cuando una persona siente que no puede salir de una adicción, pedir ayuda puede ser el primer paso para comenzar a recuperar su vida.

¿Por qué es tan difícil salir de una adicción?

Una adicción no puede entenderse simplemente como una decisión que una persona toma y que puede abandonar en cualquier momento.

Las adicciones pueden involucrar cambios en la conducta, el pensamiento, las emociones y la manera en que una persona responde al consumo o a determinadas experiencias.

Por eso, decirle a alguien “solo deja de hacerlo” suele ser insuficiente.

Puede existir un deseo genuino de cambiar y, al mismo tiempo, una dificultad enorme para hacerlo.

Esto puede generar una experiencia muy dolorosa tanto para la persona que vive la adicción como para su familia.

Transcripción

Salir de una adicción sí se puede… pero hay que pedir ayuda

“A veces no es que no quieren, a veces no pueden. No pueden porque la adicción es tremenda. Las adicciones son una cosa horrible, son algo espantoso, porque la persona que está dentro de las adicciones a veces no tiene las herramientas para salir adelante. Entonces, si sienten que no pueden, pidan ayuda. Pidan ayuda, acérquense a alguien, confíen en alguien. Yo sé que este periodo de sanación es difícil porque, pues sí, da miedo dejar una adicción porque dicen: ‘¿Cómo voy a poder sobrevivir sin esto?’ Pero sí se puede. Aquí hay una madre que nos está compartiendo esto: que sí se puede, sí se puede salir adelante, sí se puede sanar, sí se puede rescatar la vida y sí se puede seguir adelante a pesar de todo este dolor y de todas estas prácticas tan desconocidas para ustedes.”

Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Marlene Sánchez

“No quieren” y “no pueden” no siempre significan lo mismo

Una de las ideas centrales del testimonio es distinguir entre no querer y no poder.

Desde fuera, puede resultar sencillo interpretar una recaída o la continuidad de una adicción como falta de voluntad.

Pero una persona puede encontrarse atrapada en una dinámica que no sabe cómo modificar.

Esto no significa que no exista responsabilidad sobre las propias decisiones. Significa que la recuperación puede requerir mucho más que fuerza de voluntad.

Puede necesitar atención profesional, una red de apoyo, tratamiento especializado y un entorno que permita trabajar las causas y consecuencias de la adicción.

Comprenderlo no significa justificar conductas que hayan causado daño.

Significa reconocer la complejidad del problema para poder buscar soluciones reales.

El miedo a vivir sin una adicción

Para una persona que ha vivido durante mucho tiempo con una adicción, imaginar una vida diferente puede producir miedo.

Puede aparecer una pregunta aparentemente sencilla pero profundamente difícil:

“¿Cómo voy a sobrevivir sin esto?”

Esto puede suceder porque aquello que produce daño también puede haberse convertido en una forma de afrontar determinadas emociones, situaciones o experiencias.

Cuando se plantea dejarlo, la persona no solamente enfrenta el cambio de una conducta.

También puede preguntarse cómo manejará el estrés, la ansiedad, la soledad, el dolor emocional o determinadas situaciones cotidianas.

Por eso, la recuperación necesita acompañamiento.

No se trata únicamente de quitar algo de la vida de una persona, sino de ayudarla a construir otras formas de afrontar lo que está viviendo.

Pedir ayuda no es una señal de debilidad

“Pidan ayuda” es una de las frases más importantes del testimonio.

En muchas ocasiones, una persona puede tardar en buscar apoyo porque siente vergüenza, miedo a ser juzgada o temor a decepcionar a su familia.

También puede pensar que debería poder resolverlo por sí misma.

Pero reconocer que algo nos supera no es una derrota.

Pedir ayuda significa aceptar que quizá necesitamos herramientas que todavía no tenemos.

La ayuda puede comenzar con una conversación con alguien de confianza y continuar con profesionales especializados en adicciones y salud mental.

El primer paso no tiene que resolver toda la vida.

Puede ser simplemente decir:

“No puedo hacerlo solo.”

¿Cómo puede ayudar la familia ante una adicción?

Las familias también necesitan orientación.

Cuando una persona querida atraviesa una adicción, es común que sus familiares experimenten preocupación, enojo, impotencia, miedo y cansancio.

Algunas personas intentan controlar cada decisión.

Otras terminan rescatando constantemente a su familiar de las consecuencias de sus actos.

Y otras llegan a un punto de agotamiento en el que ya no saben qué hacer.

El acompañamiento familiar puede beneficiarse de límites claros y de orientación profesional.

Acompañar no significa permitir cualquier conducta.

Tampoco significa asumir la responsabilidad completa de la recuperación.

La persona que vive la adicción necesita ayuda, pero la familia también necesita cuidar su propia salud emocional.

Recuperarse no significa olvidar lo ocurrido

Cuando una persona comienza un proceso de recuperación, puede surgir la expectativa de que todo debe quedar atrás.

Sin embargo, sanar no significa borrar la historia.

Puede significar aprender a relacionarse de otra manera con ella.

Puede ser necesario reconocer daños, reconstruir relaciones, asumir responsabilidades y trabajar emociones que durante mucho tiempo estuvieron ocultas o fueron difíciles de manejar.

También puede haber recaídas.

Por eso, es importante evitar presentar la recuperación como un camino perfectamente lineal.

Cada proceso es diferente y debe ser acompañado de acuerdo con las necesidades de la persona.

La esperanza después de una historia dolorosa

El testimonio de Marlene contiene un mensaje de esperanza:

“Sí se puede salir adelante”.

La esperanza, sin embargo, no consiste en negar el dolor.

No significa decir que todo será fácil ni que todas las personas tendrán exactamente el mismo resultado.

Significa reconocer que una historia difícil no necesariamente determina todo lo que viene después.

Una persona puede buscar ayuda.

Puede comenzar un tratamiento.

Puede aprender nuevas herramientas.

Puede reconstruir vínculos.

Puede encontrar nuevas razones para cuidar su vida.

Y puede necesitar tiempo para hacerlo.

Cuando la adicción también afecta a la familia

Las consecuencias de una adicción pueden extenderse a toda la familia.

Las relaciones pueden deteriorarse.

La confianza puede romperse.

Pueden aparecer discusiones, secretos, preocupaciones económicas o aislamiento.

Los familiares pueden sentirse atrapados entre dos necesidades: proteger a su ser querido y protegerse a sí mismos.

Cuando además ocurre una muerte, todas estas experiencias pueden formar parte del duelo.

Puede haber amor y enojo.

Puede haber tristeza y alivio.

Puede haber recuerdos agradables junto con experiencias muy dolorosas.

El duelo no siempre está compuesto por una sola emoción.

Adicciones y duelo: una combinación que requiere acompañamiento

Cuando una pérdida ocurre después de años de convivencia con una adicción, el proceso de duelo puede ser especialmente complejo.

La persona puede extrañar profundamente a su ser querido y, al mismo tiempo, recordar momentos difíciles.

Puede preguntarse si pudo haber hecho más.

Puede sentir culpa por haber establecido límites.

Puede recordar discusiones o situaciones que hubiera querido evitar.

También puede existir una sensación de agotamiento acumulado.

Por eso, no es necesario obligarse a sentir solamente tristeza.

El duelo puede incluir emociones contradictorias y todas necesitan un espacio donde puedan ser expresadas sin juicio.

¿Qué significa rescatar la vida?

En el testimonio aparece una expresión poderosa: “se puede rescatar la vida”.

No necesariamente significa recuperar exactamente la vida que existía antes.

Después de una adicción, una pérdida o una experiencia familiar dolorosa, la vida puede necesitar reconstruirse de otra manera.

Rescatar la vida puede significar volver a tener proyectos, recuperar vínculos, pedir ayuda, aprender a poner límites, cuidar la salud emocional o encontrar un nuevo sentido.

Y para alguien que está atravesando un duelo, también puede significar descubrir poco a poco que continuar viviendo no implica dejar de amar ni olvidar a quien murió.

Recomendaciones para buscar ayuda ante una adicción

Si tú o alguien cercano está enfrentando una adicción, considera estos puntos:

Habla con alguien de confianza. Romper el aislamiento puede ser un primer paso importante.

Busca atención profesional. Un especialista puede valorar la situación y orientar sobre las alternativas de tratamiento disponibles.

No reduzcas la recuperación a la fuerza de voluntad. Las adicciones pueden requerir un abordaje profesional y sostenido.

Cuida tus propios límites. Si eres familiar, acompañar no significa asumir toda la responsabilidad por la recuperación de otra persona.

Evita el juicio. El estigma puede hacer que una persona tarde todavía más en pedir ayuda.

Ten paciencia con el proceso. La recuperación puede ser gradual y requerir ajustes.

Si existe una situación de riesgo inmediato relacionada con consumo, intoxicación, violencia o peligro para la vida, busca atención de emergencia en tu localidad.

Preguntas frecuentes sobre adicciones, recuperación y duelo

¿Una persona con adicción realmente quiere dejar de consumir?

Puede existir el deseo de cambiar y, al mismo tiempo, una dificultad importante para hacerlo. La adicción puede ser compleja y la recuperación suele requerir herramientas, apoyo y atención profesional.

¿Cómo puedo ayudar a un familiar que tiene una adicción?

Puedes escuchar sin juzgar, expresar tu preocupación, animarlo a buscar ayuda profesional y establecer límites que protejan también tu bienestar. No puedes hacer el proceso de recuperación por otra persona.

¿Es normal sentir enojo hacia un ser querido que tenía una adicción?

Sí. En una relación afectada por una adicción pueden aparecer muchas emociones, entre ellas enojo, tristeza, miedo, frustración y amor. Sentir enojo no significa que hayas dejado de querer a esa persona.

¿Qué pasa si la persona recae?

Una recaída puede formar parte de algunos procesos de recuperación y debe ser valorada por profesionales. No significa automáticamente que todo el proceso haya fracasado, pero sí puede requerir revisar y ajustar el tratamiento.

¿La tanatología puede ayudar cuando una persona muere después de vivir una adicción?

Sí. El duelo puede incluir emociones relacionadas no solamente con la muerte, sino también con los años previos de preocupación, cuidado, conflictos y esperanza. El acompañamiento tanatológico puede ayudar a trabajar estas experiencias y darles un lugar dentro del proceso de duelo.

Nuestros servicios

En Columbario Ciprés comprendemos que cada historia de pérdida es diferente y que, detrás de una despedida, puede existir una larga historia familiar llena de emociones.

Contamos con opciones de nichos para cenizas, diseñados para brindar un lugar permanente donde las familias puedan visitar y honrar a sus seres queridos.

También ponemos a disposición criptas para cenizas, así como nichos para urnas para quienes buscan un espacio de resguardo digno y seguro.

Si necesitas orientación sobre alternativas funerarias y el resguardo de las cenizas, también puedes conocer nuestros servicios como funeraria en Cuernavaca.

Encontrar un lugar para recordar también puede formar parte del proceso de reconstrucción después de una pérdida.

Comparte en WhatsApp

Accede al episodio completo.