Cómo afrontar la muerte de un hijo: mirar la historia completa y encontrar un “para qué” 31.7

Karen Bejar & Marlene Sánchez ·

Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Marlene Sánchez

La muerte de un hijo puede hacer que toda una vida parezca quedar reducida a un solo instante: el momento de su muerte.

Para una madre o un padre, ese último momento puede ocupar la memoria, las conversaciones y las preguntas durante mucho tiempo. Puede ser difícil recordar los años anteriores sin que la pérdida termine dominándolo todo.

Pero una persona no es solamente la manera en que murió.

También son sus años de vida, sus vínculos, sus momentos felices, sus dificultades, sus aprendizajes, las personas que amó y todo aquello que construyó mientras estuvo aquí.

En el testimonio de Marlene Esther Sanchez Gutierrez aparece una reflexión profunda sobre ese proceso: aprender a mirar la película completa de la vida de su hija y no solamente el último momento.

Para llegar a ese punto, relata haber recorrido diferentes caminos de búsqueda espiritual y profesional. No como una fórmula única para superar el duelo, sino como parte de un proceso personal en el que fue descubriendo qué herramientas le ayudaban.

¿Cómo afrontar la muerte de un hijo sin reducir su vida al momento de su muerte?

Una de las dificultades más dolorosas después de una pérdida traumática es que la mente puede regresar constantemente al final.

El último día.

La última conversación.

Las circunstancias de la muerte.

Lo que ocurrió antes.

Las preguntas que quedaron sin respuesta.

Pero una vida completa no puede resumirse en su último capítulo.

Cuando una madre logra comenzar a recordar también los años anteriores, puede recuperar otras dimensiones de la persona que murió.

Puede volver a aparecer la hija que reía, que abrazaba, que tenía sueños, que compartía momentos con su familia o que simplemente estaba presente en la vida cotidiana.

Esto no elimina el dolor.

Pero puede ayudar a que la muerte deje de ocupar todo el espacio de la memoria.

Transcripción

Dejé de preguntarme “¿por qué a mí?” y empecé a preguntarme “¿para qué?”

“¿Cómo lograste tú dar un paso atrás y ver la película completa y darle fuerza a esos 25 años que vivió tu hija y no solamente enfocarte en el último momento de su vida? Pues con mucho trabajo espiritual, mucho trabajo con ustedes los profesionales. He pisado, yo toco puertas. He ido con psicólogos, psiquiatras, tanatólogos, chamanes, brujos, todo lo que esté a mi alcance lo he consumido y yo decido qué me sirve y qué no. Entonces ya no me pregunto, como decíamos hace rato: ‘¿Por qué a mí? ¿Por qué yo?’ Ahora me pregunto: ‘¿Para qué? ¿Cómo resolver estas cosas yo misma, no?’ O sea, yo amo la vida, quiero seguir viviendo, quiero tener una buena vida.”

Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Marlene Sánchez

La “película completa” de una persona

La metáfora de la película completa resulta especialmente significativa para comprender el duelo.

Cuando ocurre una muerte traumática, es posible que la memoria se quede atrapada en las escenas finales.

Sin embargo, antes de ese momento hubo una historia.

En este caso, Marlene habla de los 25 años que vivió su hija.

Esos años no desaparecen porque haya ocurrido una muerte dolorosa.

Siguen formando parte de la historia familiar.

Los recuerdos pueden cambiar con el tiempo. Algunos serán dolorosos, otros pueden provocar una sonrisa y otros pueden generar emociones contradictorias.

Todo eso forma parte del vínculo.

Recordar a una persona desde su vida completa permite darle espacio a quién fue, no únicamente a lo que sucedió al final.

El duelo después de una muerte traumática

Cuando la muerte ocurre en circunstancias traumáticas, el proceso de duelo puede verse acompañado por imágenes difíciles, preguntas persistentes, culpa, enojo o una necesidad intensa de comprender.

La mente puede intentar reconstruir una y otra vez lo sucedido.

“¿Qué pasó?”

“¿Por qué no me di cuenta?”

“¿Qué pude haber hecho?”

“¿Qué habría ocurrido si...?”

Estas preguntas pueden aparecer incluso cuando no existe una respuesta definitiva.

Por eso, el acompañamiento profesional puede ser especialmente importante.

El objetivo no es borrar los recuerdos dolorosos, sino aprender gradualmente a integrarlos dentro de una historia más amplia.

Buscar ayuda también es una forma de cuidarse

Marlene describe su proceso con una expresión muy clara:

“Yo toco puertas.”

Ha buscado diferentes profesionales y caminos espirituales para encontrar herramientas que le permitan continuar.

Esta disposición a pedir ayuda es importante porque el duelo no tiene que enfrentarse necesariamente en soledad.

Psicólogos, psiquiatras y tanatólogos pueden intervenir desde diferentes perspectivas y de acuerdo con distintas necesidades.

La espiritualidad también puede representar una fuente de significado para algunas personas.

Lo importante es diferenciar entre acompañamiento profesional y prácticas que no cuentan con respaldo científico, especialmente cuando existe una condición de salud mental que requiere atención clínica.

En situaciones complejas, las prácticas espirituales pueden formar parte de la experiencia personal de alguien, pero no deberían sustituir la atención médica o psicológica necesaria.

No existe una única forma de vivir el duelo

Cada persona encuentra recursos diferentes para atravesar una pérdida.

Para algunas personas puede ser importante hablar.

Para otras, escribir.

Algunas encuentran consuelo en la espiritualidad.

Otras necesitan terapia.

Hay quienes encuentran significado en los rituales, en la familia, en el trabajo o en actividades que les permiten reconstruir su rutina.

No existe una herramienta universal.

El proceso consiste, en parte, en descubrir qué ayuda y qué no.

Como expresa Marlene:

“Yo decido qué me sirve y qué no.”

Esa capacidad de elegir también puede representar una recuperación gradual de autonomía después de una experiencia en la que muchas cosas quedaron fuera de nuestro control.

Del “¿por qué a mí?” al “¿para qué?”

Una de las transformaciones más importantes del testimonio aparece en estas dos preguntas:

“¿Por qué a mí?”

y después:

“¿Para qué?”

La pregunta “¿por qué?” busca una explicación.

Y después de una muerte, es posible que nunca exista una respuesta capaz de satisfacer completamente esa necesidad.

Preguntarse “¿para qué?” propone una búsqueda diferente.

No intenta justificar la muerte.

Tampoco significa que la pérdida haya ocurrido por una razón predeterminada.

Puede significar preguntarse:

¿Qué voy a hacer con lo que estoy viviendo?

¿Cómo quiero continuar?

¿Qué necesito aprender sobre mí?

¿Qué relaciones quiero cuidar?

¿Cómo quiero vivir a partir de ahora?

Esta manera de formular preguntas puede ayudar a algunas personas a construir significado después de una pérdida.

Encontrar un “para qué” no significa justificar la muerte

Es importante hacer una distinción.

Encontrar significado después de una pérdida no significa decir que la muerte “tenía que suceder” o que era necesaria para aprender algo.

Tampoco significa minimizar el sufrimiento.

El significado se construye desde la experiencia de quien permanece.

La pérdida puede haber sido injusta, dolorosa y profundamente difícil.

Y aun así, una persona puede decidir qué hará con su propia vida después de ella.

Ese “para qué” pertenece al sobreviviente.

Amar la vida después de una pérdida

La frase final del testimonio tiene una enorme fuerza:

“Yo amo la vida, quiero seguir viviendo, quiero tener una buena vida.”

Continuar viviendo después de una pérdida no significa traicionar a quien murió.

Tampoco significa olvidar.

Una persona puede seguir amando profundamente a su ser querido y, al mismo tiempo, permitirse disfrutar nuevamente.

Puede reír.

Puede hacer planes.

Puede viajar.

Puede trabajar.

Puede celebrar.

Puede enamorarse.

Puede construir nuevos proyectos.

El duelo no exige permanecer en el sufrimiento para demostrar cuánto se amó.

La memoria y la vida pueden coexistir.

¿Cómo reconstruir la vida después de perder a un hijo?

Reconstruir la vida no significa regresar a la persona que éramos antes de la pérdida.

Después de una experiencia tan profunda, es posible que algunas cosas cambien para siempre.

La reconstrucción puede comenzar con acciones pequeñas:

Volver a una rutina.

Retomar una actividad.

Hablar con alguien.

Dormir y alimentarse adecuadamente.

Aceptar una invitación.

Planear algo para el futuro.

Pedir ayuda cuando el dolor sea demasiado intenso.

No se trata de “pasar página”.

Se trata de aprender a vivir con una ausencia que forma parte de nuestra historia.

El recuerdo puede cambiar sin desaparecer

Con el paso del tiempo, la relación con los recuerdos puede transformarse.

Al principio, quizá resulte imposible hablar de la persona sin llorar.

Más adelante, puede aparecer una fotografía que provoque tristeza y también ternura.

Una canción puede traer recuerdos.

Un lugar puede despertar nostalgia.

Una anécdota puede provocar una sonrisa.

Esto no significa que el duelo haya terminado de manera definitiva.

Significa que el vínculo puede comenzar a ocupar un lugar diferente.

La persona ya no está físicamente, pero su historia permanece.

Recomendaciones para recordar la vida completa de un ser querido

Habla de su historia. No permitas que las circunstancias de la muerte sean lo único que se recuerde de esa persona.

Conserva recuerdos significativos. Fotografías, cartas, objetos o relatos familiares pueden ayudar a mantener presente su historia.

Busca acompañamiento profesional. Especialmente cuando existen recuerdos traumáticos, culpa intensa o dificultad para continuar con la vida cotidiana.

Permítete emociones diferentes. Puedes sentir tristeza y también momentos de alegría.

Explora tus propias preguntas. Preguntarte qué necesitas para continuar puede abrir caminos diferentes a la búsqueda interminable de explicaciones.

No tengas prisa. Cada persona procesa el duelo de manera diferente.

Construye un nuevo significado. Encontrar un propósito después de una pérdida no significa justificarla; significa decidir cómo quieres vivir a partir de ella.

Preguntas frecuentes sobre cómo afrontar la muerte de un hijo

¿Cómo puedo dejar de pensar solamente en el momento de la muerte?

No se trata de obligarte a olvidar ese momento. El acompañamiento profesional puede ayudarte a procesar los recuerdos difíciles y, gradualmente, recuperar otros recuerdos y aspectos de la vida de tu ser querido.

¿Es normal sentir culpa después de la muerte de un hijo?

La culpa y los pensamientos de “qué hubiera pasado si...” pueden aparecer durante el duelo. Sin embargo, sentir culpa no significa necesariamente que exista responsabilidad. Trabajarlo con un profesional puede ayudar a comprender de dónde viene esa emoción.

¿Buscar ayuda profesional significa que no puedo superar el duelo por mí mismo?

No. Pedir ayuda significa reconocer que estás atravesando una experiencia que puede ser muy difícil y que no tienes que enfrentarla solo. Psicología, psiquiatría y tanatología pueden aportar herramientas diferentes según las necesidades de cada persona.

¿Encontrar un propósito después de una pérdida significa que debo aceptar lo ocurrido?

No necesariamente. Puedes encontrar un nuevo sentido para tu vida sin considerar que la muerte fue correcta, necesaria o justificable. El significado puede surgir de lo que decides hacer con tu vida después de la pérdida.

¿Puedo volver a disfrutar de la vida después de perder a un hijo?

Sí. Reír, disfrutar, hacer planes o sentir momentos de felicidad no significa olvidar a tu hijo ni disminuir el amor que sentiste por él. La vida puede volver a tener momentos significativos mientras el recuerdo permanece.

Nuestros servicios

En Columbario Ciprés sabemos que cada familia tiene una historia detrás de cada despedida. Cuando muere un ser querido, conservar su memoria puede convertirse en una parte importante del proceso de adaptación a la ausencia.

Contamos con opciones de nichos para cenizas, diseñados para brindar un lugar permanente donde las familias puedan visitar y honrar a sus seres queridos.

También ponemos a disposición criptas para cenizas, así como nichos para urnas para quienes buscan un espacio de resguardo digno y seguro.

Si necesitas orientación sobre alternativas funerarias y el resguardo de las cenizas, también puedes conocer nuestros servicios como funeraria en Cuernavaca.

Porque la historia de una persona no termina en el momento de su muerte. También permanece en los recuerdos, los vínculos y el amor de quienes continúan viviendo.

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