Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Marlene Sánchez
Cuando una persona pierde a un hijo, una hija, una pareja o cualquier ser querido, uno de los primeros deseos puede ser encontrar un espacio donde sentirse acompañado. En medio del dolor, muchas personas buscan una iglesia, un sacerdote, un ministro o una comunidad de fe que les ayude a despedirse y a encontrar un poco de paz.
Pero ¿qué sucede cuando, en uno de los momentos más vulnerables de la vida, la familia siente que no es recibida?
El duelo ya implica tristeza, confusión, enojo, culpa y muchas preguntas. Cuando la pérdida ocurre en circunstancias relacionadas con el suicidio, además pueden aparecer estigmas, prejuicios y sentimientos de vergüenza que hacen todavía más difícil atravesar el proceso.
La historia de Marlene Esther Sanchez Gutierrez muestra precisamente esa experiencia: buscar consuelo en la iglesia, sentirse rechazada y, finalmente, encontrar una manera diferente de despedir a su hija, rodeada de amigos y familiares.
El duelo también necesita un lugar para despedirse
Después de una muerte, el ritual de despedida puede tener un significado muy profundo para la familia.
Una ceremonia, una oración, una misa, un encuentro con seres queridos o simplemente reunirse alrededor del ataúd puede ayudar a reconocer una realidad que emocionalmente resulta difícil de comprender: esa persona ha muerto y la vida de quienes permanecen también ha cambiado.
No existe una única manera de vivir este momento.
Para algunas personas, la religión y sus rituales son fundamentales. Para otras, la despedida puede realizarse en casa, en un cementerio, en un espacio íntimo o mediante una ceremonia creada por la propia familia.
Lo importante es que la despedida permita expresar el amor, el dolor y el vínculo con la persona que murió.
Transcripción
Busqué consuelo en la iglesia… y encontré rechazo
“Acudí a la iglesia en busca de paz, de tranquilidad, de serenidad y le pedí al sacerdote que le hiciera una misa de cuerpo presente a través de amigos y familiares, porque yo no podía ni hablar. Me sentía mal, no podía ni hablar. Y me dijeron que el padre no aceptó recibirla porque lo que mi hija había hecho era un pecado mortal, que nunca iba a entrar al reino de los cielos. Yo me lo creí, me avergoncé, más me entristecí de que un padre dijera eso. Entonces dije: ‘No, pues vamos a regresarnos a mi casa’. En el patio de mi casa pusimos el ataúd, café, sillas; cada quien llevaba su silla. Ahí mis otras amigas buscaron un padre anglicano y fue una ceremonia tan emotiva, tan bonita, que nunca se me va a olvidar. No me hizo falta la iglesia ni otro tipo de sacerdotes. Con ese tuvimos, cantamos y la velamos.”
Tanatóloga: Karen Bejar
Invitada: Marlene Sánchez
Cuando el duelo se encuentra con la vergüenza
Una de las partes más dolorosas de este testimonio es la frase: “me avergoncé”.
La vergüenza puede aparecer con fuerza cuando una persona siente que la muerte de su ser querido será juzgada por otras personas. En un duelo por suicidio, las familias pueden enfrentarse a preguntas incómodas, comentarios desafortunados o interpretaciones que aumentan el sufrimiento.
Pero una familia no debería tener que cargar, además del dolor por la pérdida, con la idea de que debe esconderla.
Hablar de suicidio requiere sensibilidad. No se trata de reducir a una persona a la forma en que murió ni de convertir su fallecimiento en una etiqueta que defina toda su vida.
La hija de Marlene fue mucho más que las circunstancias de su muerte. Fue una persona con una historia, vínculos, recuerdos, relaciones y una vida que tuvo significado para quienes la amaron.
El rechazo puede profundizar el dolor durante el duelo
Cuando alguien está atravesando un duelo intenso, puede encontrarse en un estado de enorme vulnerabilidad emocional.
En ese momento, acudir a un espacio religioso puede representar una búsqueda de contención: “necesito paz”, “necesito tranquilidad”, “necesito serenidad”.
Por eso, sentirse rechazado puede convertirse en una experiencia adicional dentro del duelo.
La persona no solamente está enfrentando la ausencia de su ser querido. También puede comenzar a preguntarse si hizo algo malo, si tiene derecho a despedirse o si debe sentirse culpable por lo ocurrido.
Es importante distinguir entre las creencias religiosas de una persona o comunidad y el acompañamiento emocional que necesita una familia en duelo.
Las distintas tradiciones religiosas tienen interpretaciones diferentes sobre el suicidio, la muerte, el pecado, la salvación y los rituales funerarios. Por ello, ante una situación concreta, las familias pueden buscar información directamente con representantes de su propia tradición de fe.
Pero, desde una perspectiva de acompañamiento tanatológico, existe una necesidad que trasciende las diferencias religiosas: poder expresar el dolor sin ser humillado ni señalado.
Una ceremonia también puede construirse desde el amor
La historia de Marlene no terminó con el rechazo que experimentó.
Regresó a su casa.
Sus amigas llevaron sillas. Prepararon café. Buscaron a un sacerdote de otra tradición religiosa. La familia y sus personas cercanas se reunieron.
Y tuvieron una ceremonia que ella describe como emotiva y memorable.
Esto muestra algo importante: una despedida no depende exclusivamente de un lugar físico.
El patio de una casa puede convertirse en un espacio de encuentro. Una mesa puede reunir a quienes necesitan acompañarse. Una canción puede expresar aquello que las palabras no consiguen decir. Una oración puede ofrecer consuelo. Un abrazo puede comunicar una presencia que resulta difícil explicar.
Los rituales de duelo cumplen, entre otras funciones, la de ayudarnos a expresar colectivamente lo que estamos viviendo.
Y cuando una persona muere, crear un espacio para recordarla puede ser una forma de reconocer la importancia que tuvo en nuestras vidas.
No existe una sola manera de vivir la despedida
Es común pensar que existe una manera “correcta” de despedir a alguien.
Sin embargo, las necesidades de cada familia son diferentes.
Algunas personas encuentran consuelo en una misa tradicional. Otras prefieren una ceremonia más íntima. Algunas necesitan música y palabras; otras solamente quieren estar acompañadas en silencio.
También puede suceder que una familia cambie de opinión conforme avanza el duelo.
Lo importante es que el ritual tenga sentido para quienes están viviendo la pérdida y respete las creencias, valores y necesidades de la familia.
Una despedida no tiene que ser perfecta.
Tiene que ser significativa.
Duelo por suicidio: acompañar sin juzgar
El duelo por suicidio puede tener características particularmente complejas.
Pueden aparecer preguntas como:
“¿Por qué pasó?”
“¿Pude haber hecho algo?”
“¿Por qué no me di cuenta?”
“¿Qué pude haber cambiado?”
“¿Qué van a pensar los demás?”
Estas preguntas no necesariamente tienen respuestas sencillas. Y buscar una explicación inmediata puede aumentar la culpa de los familiares.
Por eso es importante acompañar desde la escucha.
No es necesario encontrar una explicación para cada aspecto de la muerte para comenzar a elaborar el duelo.
Tampoco es necesario defender, justificar o condenar a la persona fallecida.
Se puede reconocer el dolor de la familia y hablar de la pérdida desde la compasión.
¿Cómo acompañar a una familia que perdió a un ser querido?
Cuando alguien atraviesa una pérdida, muchas veces pensamos que debemos encontrar las palabras perfectas.
No siempre es así.
A veces, acompañar significa simplemente permanecer cerca.
Puedes decir:
“Estoy aquí contigo.”
“No tienes que pasar por esto a solas.”
“Puedes hablar de ella conmigo.”
“No tienes que sentirte fuerte todo el tiempo.”
“Si quieres, te acompaño en lo que necesites.”
También es importante evitar frases que aumenten la culpa o el juicio.
En especial después de una muerte por suicidio, no conviene preguntar de manera insistente por los detalles de lo ocurrido ni hacer comentarios que responsabilicen directamente a la familia.
El duelo necesita seguridad emocional para poder expresarse.
La fe y el duelo pueden seguir caminos diferentes
Para algunas personas, una experiencia dolorosa con una institución religiosa puede generar enojo, confusión o incluso distanciamiento de su fe.
Para otras, puede fortalecer la necesidad de buscar una forma diferente de espiritualidad.
Ambas experiencias pueden formar parte del duelo.
No es necesario resolver inmediatamente qué significa la muerte desde una perspectiva espiritual. Hay preguntas que necesitan tiempo.
Una persona puede seguir creyendo y, al mismo tiempo, sentirse lastimada por una experiencia dentro de una institución.
También puede necesitar cambiar temporalmente la manera en que practica su fe.
El duelo no solamente transforma nuestra relación con la persona que murió. En ocasiones también transforma nuestra relación con nosotros mismos, con nuestra familia, con nuestras creencias y con el mundo que nos rodea.
La despedida que necesitamos puede ser diferente a la que imaginábamos
El testimonio de Marlene deja una reflexión profunda: ella buscaba una ceremonia en la iglesia porque necesitaba paz, pero terminó encontrando consuelo en otro espacio.
No fue el lugar lo que hizo significativo el momento.
Fueron las personas que estuvieron ahí.
El café compartido.
Las sillas que llevaron los amigos.
La música.
La ceremonia.
La posibilidad de velar a su hija.
Y, sobre todo, la compañía.
En ocasiones, el duelo nos obliga a construir nuevas formas de hacer aquello que habíamos imaginado de otra manera.
Y eso también puede formar parte del proceso de despedida.
Recomendaciones para acompañar un duelo después de una pérdida por suicidio
Si tú o alguien cercano está atravesando una pérdida de este tipo, algunas consideraciones pueden ayudar:
Permite que el dolor exista. No es necesario aparentar fortaleza ni apresurar la recuperación emocional.
Evita convertir la muerte en una etiqueta. La persona fallecida tuvo una historia mucho más amplia que las circunstancias de su muerte.
Busca espacios seguros para hablar. Puede ser con familiares, amistades, grupos de apoyo o profesionales especializados en duelo.
Respeta las creencias de cada familia. La espiritualidad puede ser una fuente importante de significado, pero cada persona vive su relación con la fe de manera diferente.
No cargues automáticamente con la culpa. Las familias pueden experimentar pensamientos de responsabilidad después de un suicidio, pero sentir culpa no significa que exista una responsabilidad real.
Busca acompañamiento profesional cuando el dolor se vuelva difícil de sostener. La tanatología puede proporcionar herramientas para comprender y elaborar las distintas dimensiones de una pérdida.
Si además existe riesgo inmediato de que una persona se haga daño, es importante buscar ayuda profesional de emergencia o acudir a los servicios de emergencia de la localidad.
Preguntas frecuentes sobre el duelo y las ceremonias de despedida
¿Es necesario realizar una ceremonia religiosa después de una muerte?
No existe una única forma de despedirse. Una ceremonia religiosa puede ser significativa para algunas familias, mientras que otras pueden preferir una despedida íntima, espiritual o completamente secular. Lo importante es que el ritual tenga sentido para quienes están viviendo el duelo.
¿Qué hacer si una familia no se siente bienvenida en una iglesia durante el duelo?
Puede ser útil buscar otra comunidad religiosa, un ministro o representante de otra tradición, o crear una ceremonia familiar que respete las creencias de quienes participan. El objetivo es encontrar un espacio donde la familia pueda despedirse con dignidad y acompañamiento.
¿El duelo por suicidio es diferente a otros tipos de duelo?
Cada duelo es único. Sin embargo, después de un suicidio pueden aparecer con especial intensidad preguntas, culpa, enojo, vergüenza, confusión y necesidad de encontrar explicaciones. El acompañamiento profesional puede ayudar a trabajar estas emociones sin juzgar a la persona fallecida ni a sus familiares.
¿Cómo puedo acompañar a una persona que perdió a un hijo?
Escúchala y evita intentar solucionar rápidamente su dolor. Puedes preguntarle qué necesita, acompañarla en silencio, ayudarle con tareas cotidianas o simplemente permanecer disponible. También es importante respetar cuándo quiere hablar y cuándo necesita espacio.
¿Cuándo es recomendable buscar apoyo tanatológico?
No es necesario esperar a que el duelo se vuelva insoportable. El acompañamiento tanatológico puede ser útil desde las primeras etapas de la pérdida, especialmente cuando existen sentimientos intensos de culpa, enojo, confusión, angustia o cuando la persona siente que no puede afrontar sola los cambios que la muerte produjo en su vida.
Nuestros servicios
En Columbario Ciprés comprendemos que despedir a un ser querido es un proceso profundamente personal. El espacio donde descansarán sus cenizas también puede convertirse en parte de la memoria y del vínculo que permanece.
Contamos con opciones de nichos para cenizas, diseñados para brindar un lugar permanente donde las familias puedan visitar y honrar a sus seres queridos.
También ponemos a disposición criptas para cenizas, así como nichos para urnas para quienes buscan un espacio de resguardo digno y seguro.
Si necesitas orientación sobre alternativas funerarias y el resguardo de las cenizas, también puedes conocer nuestros servicios como funeraria en Cuernavaca.
Más allá del espacio físico, cada familia necesita vivir este momento de acuerdo con sus propias creencias, sentimientos y formas de recordar.
Accede al episodio completo.