Comprender la culpa en el duelo: un camino difícil pero necesario

Karen Bejar & Alberto Bautista

December 17, 2025

Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a Alberto Bautista

Cuando atravesamos una pérdida profunda, especialmente una que involucra a un hijo, la mente entra en un torbellino emocional que parece no dar tregua. Después del shock, la negación y la incredulidad, llega una de las etapas más complejas del duelo: la culpa.
Una voz interna repite:
“Pude haber hecho más… No debí haber dicho esto… Debí haber visto aquello…”

Este artículo reflexivo explora ese doloroso periodo en el que nos confrontamos con lo que hicimos, lo que no hicimos y lo que creemos que deberíamos haber hecho, recordando que nadie nace sabiendo ser padre, madre o acompañante. La culpa es humana, pero no siempre es justa.

La culpa como parte natural del duelo

Quien ha perdido a un ser querido suele pasar por una etapa en la que revisa una y otra vez los últimos momentos, las decisiones tomadas y las que no se tomaron. Es un mecanismo emocional que busca recuperar una sensación de control en una situación que fue completamente incontrolable.

La culpa aparece como una falsa explicación:

  • “Si hubiera hecho tal cosa…”

  • “Si hubiera actuado diferente…”

  • “Si hubiera sabido antes…”

Pero el duelo nos recuerda una verdad esencial: nadie tiene un manual perfecto para enfrentar la vida ni para anticipar tragedias.

Ser padre no viene con instrucciones

La frase “no había escuela para padres” refleja una realidad profunda. Criamos desde lo que sabemos, desde lo que somos y desde lo que nuestra propia historia nos permite.

Hoy existe más información, más recursos y más acompañamiento, pero eso no significa que en el pasado se haya actuado mal; simplemente se actuó con el conocimiento y las herramientas disponibles en ese momento.

Aceptar esto no borra el dolor, pero permite comenzar a soltar la autoexigencia desmedida que nos hiere más de lo que ayuda.

Honrar a quien se fue y cuidar a quienes permanecen

Un aprendizaje que nace de la culpa, pero que puede transformarse en amor, es la decisión de ser mejores para quienes aún están presentes.
La pérdida abre un vacío que jamás se llena, pero puede convertirse en una semilla de crecimiento, de presencia más consciente y de vínculos más amorosos.

La frase “la puerta que se cerró ya no se va a abrir” no es resignación, sino aceptación:
lo ocurrido no puede cambiarse, pero sí podemos transformar lo que viene.

Transcripción literal

No hay escuela para padres… solo lecciones tardías

“Después de esto viene un periodo de culpa, después de la negación, de la crisis, viene este periodo de culpa y de enojo, de pude haber hecho esto, no debía haber hecho el otro.
¿Atravesaste tú por esta etapa?
Sí, claro, es muy muy difícil y uno se culpa, se culpa por no haber hecho lo correcto, pero pues simplemente no hay escuela, no había escuela para padres, ahora sí hay mucha información que nos ayuda a ser mejores padres.
No fui un buen padre con él, ahora voy a procurar hacerlo con mis hijos, con los que están, porque la puerta que se cerró ya no se va a abrir.”

Tanatóloga: Karen Bejar
Invitado: Luis Alberto Bautista

Recomendaciones

  • Reconoce que la culpa es una etapa normal del duelo, no un juicio final sobre tus acciones.

  • Recuerda que actuaste con lo que sabías en ese momento.

  • Habla de lo que sientes; la culpa se aligera cuando se comparte.

  • No te castigues con supuestos; el pasado no puede cambiarse, pero tu presente sí.

  • Honra la memoria de quien se fue siendo más consciente y amoroso con quienes están.

Preguntas frecuentes (FAQ)

  1. ¿Es normal sentir culpa tras una pérdida?
    Sí. La culpa es una reacción emocional frecuente cuando intentamos darle sentido a lo que ocurrió.

  2. ¿Cómo puedo manejar la culpa?
    Reconociendo tus emociones, hablando con un profesional y recordando que nadie puede prever lo imprevisible.

  3. ¿La culpa desaparece por completo?
    Generalmente disminuye con el tiempo, especialmente cuando hay acompañamiento emocional y trabajo interno.

  4. ¿Puedo ser mejor padre/madre después de una pérdida?
    Sí. El dolor puede transformarse en una oportunidad para ser más consciente y presente con los hijos que están.

  5. ¿Es malo sentir enojo en esta etapa?
    No. El enojo forma parte del duelo y suele estar ligado al sentimiento de impotencia.

Nuestros servicios

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