Comprender el momento de soltar: un acto de amor profundo

Karen Bejar & David Ávalos

January 19, 2026

Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a David Ávalos

Cuando un hijo está en terapia intensiva, el corazón de un padre se aferra a cualquier mínimo signo de esperanza. El deseo de que todo salga bien puede volverse una fuerza tan grande que nubla la realidad. Sin embargo, llega un instante —duro, crudo y revelador— en el que la vida misma muestra que el acto más amoroso no siempre es luchar, sino dejar ir.

Este artículo reflexiona sobre ese momento límite en el que un padre entendió que seguir aferrándose no era amor, sino miedo, y que permitir el descanso de su hija era el gesto más grande de compasión.

Cuando la esperanza se mezcla con el miedo

En situaciones críticas, las familias suelen mantenerse fuertes, confiando en que el esfuerzo médico y la fe podrán cambiar el desenlace. Sin embargo, también aparece una resistencia natural a aceptar lo inevitable. Esa resistencia, más que esperanza, a veces nace del temor a perder, del dolor anticipado y del deseo profundo de que las cosas vuelvan a ser como antes.

El minuto que cambia todo

Mientras el doctor explicaba el proceso y lo que estaba sucediendo, dejó de suministrar el medicamento. Bastó menos de un minuto para que el corazón de la pequeña dejara de latir. Ese instante, breve y eterno a la vez, confrontó al padre con una verdad que cuesta aceptar: la vida no siempre responde a nuestros deseos.

Comprendió que su insistencia en retenerla no era amor, sino egoísmo disfrazado de esperanza. Un aferrarse a la idea de que “todo va a salir bien”, cuando la realidad ya había tomado un rumbo distinto.

Aceptar que no todo lo que sale bien es lo que esperamos

El padre entendió algo que transforma cualquier duelo:
Lo que sale bien no siempre significa que sale como queremos.
El final puede ser distinto al que imaginamos, pero no por eso deja de ser un acto de paz, de liberación o de descanso para quien sufre.

Aceptar esta verdad no disminuye el dolor, pero sí permite resignificar el amor. Soltar no es rendirse; es reconocer que el bienestar del ser amado está por encima del propio deseo de no perderlo.

Transcripción

El egoísmo pide que se quede… el amor deja ir.

“Mientras el doctor nos estaba explicando todo esto, él dejó de suministrar el medicamento, duró un minuto o menos, su corazón dejó de latir. Me di cuenta que era puro egoísmo lo que teníamos nosotros de no dejarla ir, de que es que tiene que salir, es que todo va a salir bien. Pues no todo lo que sale bien tiene que salir como nosotros queremos.”

Tanatóloga: Karen Bejar
Invitado: David Ávalos

Recomendaciones

Aceptar el final de un proceso médico crítico no significa falta de amor, sino todo lo contrario. Busca acompañamiento profesional para transitar este entendimiento de forma sostenible y compasiva. Recordar que soltar también es amar puede ayudar a vivir el duelo desde un lugar más pacífico.

Preguntas frecuentes

  1. ¿Es normal sentir culpa al dejar ir a un ser querido?
    Sí, la culpa es una emoción común, pero con acompañamiento adecuado puede transformarse en comprensión y aceptación.

  2. ¿Por qué a veces confundimos esperanza con miedo?
    Porque el dolor de perder a alguien es tan grande que la mente se aferra a cualquier posibilidad, incluso cuando el cuerpo del paciente ya no puede continuar.

  3. ¿Cómo saber cuándo es momento de soltar?
    Generalmente aparece cuando el sufrimiento es evidente y el proceso no tiene posibilidad de revertirse. Un equipo médico y tanatológico puede ayudar a comprenderlo.

  4. ¿Soltar significa rendirse?
    No. Significa amar lo suficiente para permitir que el ser querido descanse cuando la vida ya ha dicho otra cosa.

Nuestros servicios

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