Cuando decir “tengo tres hijos” es un acto de amor y de verdad

Karen Bejar & David Ávalos

February 24, 2026

Extracto de la entrevista de la Tanatóloga Karen Bejar a David Ávalos

Detrás de la pregunta cotidiana “¿cuántos hijos tienes?” existe para muchos padres un golpe emocional invisible. Para quienes han perdido un hijo, responder se convierte en un acto de honestidad, de memoria y, sobre todo, de amor. Este testimonio abre una ventana íntima a esa experiencia: a la decisión consciente de no borrar a un hijo de la historia, aunque su vida en este mundo haya sido breve.

El peso emocional detrás de una pregunta aparentemente simple

Para la mayoría, responder cuántos hijos tienen es automático. Pero para un padre doliente, implica un momento interno de decisión:
¿Digo la verdad completa? ¿Evito incomodar? ¿Me protejo? ¿Honro su memoria?

David lo tiene claro: nunca dejará de decir que tiene tres hijos.

Su hija falleció, sí. Pero sigue siendo parte de su vida, de su identidad y de su historia como padre. Negarlo sería, en sus palabras, traicionar su amor.

La reacción de los demás y el impacto silencioso

Cuando explica que tiene tres hijos y le preguntan las edades —ocho, tres… y la bebé que falleció— nota la reacción inmediata:
la cara de la gente cambia, aparece incomodidad, aparece el “lo siento mucho”.

Pero él lo dice con calma: no pasa nada.
No fue culpa de nadie, no es responsabilidad del otro sentir vergüenza o incomodidad.

Su pérdida forma parte de su historia, no algo que deba esconderse para proteger a los demás.

La importancia de no borrar a quien ya no está

Muchos padres dolientes sienten la presión social de evitar la verdad para no “hacer sentir mal” a otros.
Pero David lo expresa con firmeza:

“No voy a decir que tengo dos hijos. Tengo tres.”

Honrar la existencia de un hijo que falleció es también una forma de duelo sano.
Es reconocer que, aunque ya no esté físicamente, sigue siendo profundamente amado.

Transcripción

(Fragmento textual proporcionado por el usuario)

No voy a esconder mi historia para que otros no sufran

“¿Cuántos hijos tenías? Pues yo tengo tres. Claramente tengo tres. Nunca, nunca he dicho que dos, ni me atrevería, ¿no? Pero sí existe ese... ahí medio raro cuando tú hablas con alguien y te pregunta ¿cuántos hijos tienes? Dices tres. La segunda pregunta que siempre te va a hacer es ¿cuántos años tienen? Entonces cuando yo digo, no pues ocho, tres y pues nadie ve que falleció. La gente es como si se le transformara la cara, como que ya sienten... Y se lo siento mucho, no sabía... Pero no pasa nada, o sea... No tienes por qué sentirlo, no fue tu culpa, o sea... Es algo que está en mi historia y que no voy a ocultar. Tampoco voy a decir, ah, nomás tengo dos hijos para no hacer sentirme la otra persona. No, tengo tres.”

Tanatóloga: Karen Bejar
Invitado: David Ávalos

Recomendaciones

  • No borres a tu hijo de tu historia solo para evitar incomodidades.

  • Responder con naturalidad puede ayudarte a sanar y a integrar tu duelo.

  • Recuerda que no tienes que proteger a los demás del peso de tu pérdida.

  • Hablar de tus hijos, incluidos los que ya no están, es un acto de amor.

  • Busca espacios donde puedas expresarte sin miedo ni culpa.

Preguntas frecuentes (FAQ)

  1. ¿Está bien seguir diciendo que tengo un hijo que falleció?
    Sí. Es una forma sana de honrar su vida y su memoria.

  2. ¿Qué hago si la gente se incomoda con mi respuesta?
    No es tu responsabilidad manejar las emociones de los demás. Tu verdad es valiosa.

  3. ¿Debo evitar explicar detalles?
    Solo comparte lo que tú desees. No estás obligado a extenderte si no lo sientes necesario.

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